Cuentos para leer en la casa | La cenicienta

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Ella era la que fregaba

los pisos y la vajilla,

la que limpiaba los cuartos…

Charles Perrault

El vecino del frente tiene una ventana enorme en la sala. Cree que las mujeres se mueren por él y camina por las aceras como si una filmadora lo siguiera.

El vecino del frente sale los sábados en la mañana a correr y sus movimientos son perfectos, no tropieza nunca ni detiene su ritmo. Sus cabellos no crecen y logran apenas hacer una onda que se bate con el viento cuando hace sus ejercicios.

Usa unas franelas discretas que dibujan un cuerpo interesante, digno de ser tocado.

Debe ser arquitecto, o tal vez un ejecutivo; yo lo observo cuando sale a trabajar en las mañanas, mientras termino de lavar los platos y descongelar la carne del almuerzo.

No tiene idea de que existo, jamás ha dirigido su mirada a mi ventana y yo doy gracias a Dios que no lo haga porque encontraría una bata sucia, una cara lavada y unas uñas rotas.

El vecino del frente tiene que rescatarme pero no lo sabe. Sueño con el día en que podamos tropezarnos un domingo, que son los únicos días que tengo tiempo para arreglarme un poco para ir a misa.

Sé que tiene novia, pero ella no durará mucho, porque yo estoy aquí y mi cuchillo cerca.