Letra Desatada | Malú y María

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Dos mujeres. María es arquitecta, es humorista, es esposa, es escultora, es hija, es cómplice de actos de justicia, es artista plástica, es mamá, es feminista, es abuela y también es Waika la respondona (una tira cómica, una historieta, una comiquita). Y como María y Waika no se superponen, sino que se complementan, por la mente de María Centeno sigue apareciéndose aquella niña que siempre supo que alisarse el pelo no era cuestión de moda, aunque curiosamente su cabellera alguna vez lo fuera (una moda) en el Río Caribe de su infancia y juventud. Malú Renfigo también tiene sus partes, sus talentos, que unidos, son un todo (periodista, escritora, muñequera, tatuadora, cocinera, costurera y amiga) y ella dice que le gusta hacer muchas cosas. Sus talentos juegan a imponerse y lo que sale de todos ellos, lo que deslumbra, se abre paso porque es ganado a pulso. Malú Rengifo es una artesana de la vida, una mujer que construye poesía con las manos, sus dedos emanan ternura y crean monstruos hermosos y sonrientes. María Centeno y Malú Rengifo son pues, “toderas de sueños”, brujas de la palabra, moldeadoras de arcos iris. Las dos han soñado y parido libros y en esta Filven 2021 cada una dio a luz una criatura hecha de letras y yo tengo el honor de presentárselos. Son de la editorial El perro y la rana.

Caracas Pueblo de Malú Rengifo. Este libro es sobre Caracas contada a través de los personajes que la habitan, que la visitan, que la recuerdan, que la viven y que la aman. Caracas contada por una caraqueña “todera” de sueños y de alegrías. En este libro hay nostalgia y hay denuncia. Hay recetas de cocina y hay tesoros enterrados. Hay tristeza porque la vida es triste muchas veces. Y hay en sus páginas una realidad que vivimos quienes habitamos esta hermosa ciudad, este hermoso país, una realidad que debe ser eternizada en este y muchos otros libros. Caracas pueblo nos zambulle en una historia muy reciente y mientras leemos recordamos cómo vivimos esos momentos que han requerido de nuestra valentía y también de nuestro coraje para narrar sin resentimiento que este camino que escogimos, recogido en el lema de esta edición de la Filven, que es el camino de la independencia no ha sido fácil, pero es el camino. Los invito a leer este tejido de historias de Malú a través de sus entrevistas, crónicas, perfiles y hasta un recetario digno de todos nosotros, pelabolas insignes que tenemos en común a Malú, que ilumina intensamente nuestras vidas con su vida entera, que es una mágica peripecia.

Waika, la respondona de María Centeno. María Centeno nos dijo hace un tiempo, en una Cita con la actualidad en Ciudad CCS, que Waika, su personaje, no es respondón como sinónimo de fastidio, sino como un acto de rebeldía. “Antes me callaba muchas cosas, hasta que me dije que siempre que pudiera dar mi opinión sobre cómo debe ser el mundo, debo hacerlo. No callarme nada”. Agregaría que más allá de no quedarse callada está el asunto de que seamos escuchadas. No basta con hablar. Aun hablando, se puede estar ausente. Aun hablando las mujeres no existimos. Pasa con frecuencia que una mujer propone una idea, que luego es propuesta (la misma idea) por un varón y es ahí cuando es tomada en cuenta, cuando la propone el varón. La cotidianidad, esos micromachismos que abonan para el sistema patriarcal porque son el ejército que lo sostiene, activan la mente de Waika, que es lo mismo que activar la mente de María Centeno. Sigamos.

Mercedes Chacín