MEMORIAS DE UN ESCUÁLIDO EN DECADENCIA | Feria

Roberto Malaver

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¡Qué lean los otros que yo terminé! Estos chavistas se inventan unas vainas para estar siempre jodiendo. Ahora tomaron el Palacio Legislativo y pusieron allí una catajarria de libros para ver si convencen al compañero Bernabé Gutiérrez para que se lea un libro, pero ojalá que el compañero no caiga en esa provocación y siga así como va, lisito. No solo se conforman con la feria del libro, sino que además le ponen una frase como para que uno se crea su vaina, en esta dicen que leer independiza, qué bolas, qué carajo va a independizar, la persona que le gusta leer no se independiza nunca de los libros, así que esa vaina no tiene sentido. Y el año pasado decían que leer desbloquea, no me jodan, y miren para dónde miren y los seguimos jodiendo, hay bloqueos por todas partes menos por los bodegones. Así que nunca la pegan con esa vaina, pero montan sus fiestas y gozan una bola y traen gente de todo el mundo para que presente sus libros y vean que aquí no hay dictadura, y ahora le tocó a Vietnam, donde también hubo un peo más arrecho que el de aquí porque el peo de allá fue a tiro limpio y duró un montón de años y ahora están mucho mejor que nosotros que sí vivimos en dictadura.

Y lo peor es que antes habían terminado un Festival Mundial de Poesía, es que se inventan unas vainas para divertirse con su gente. En cambio nosotros estamos todavía buscando dónde están los reales de Monómeros y parece que uno de los que está invirtiendo en su campaña electoral es el filósofo Manuel Rosales. También nos comimos el cuento de que el fiscal que vino, ese de la CPI, iba a meter preso al dictador de una vez y dejaba ahí a un Carmona que todavía no sabemos quién puede ser, pero el hombre se fue más contento que el carajo y nosotros aquí celebrando, hasta que llegó Cañita Koesling y nos aclaró la vaina y nos dijo, no se diviertan pendejos, que esa vaina de la investigación lleva años y hay dictadura para rato. No pegamos una. Ahora solo confiamos en el compañero de Súmate que tenemos en el CNE, es decir, en el Roberto ese que por lo visto nos puede dar una sorpresa cuando cantemos fraude el 21 de noviembre en la noche, cuando estemos todos bien jodidos. Nos hace falta una victoria porque ya está bueno de tanto fracaso y tanto robo y tanto Carlos Vecchio y tanto -Matemático- Borges y tanto rondando siempre tu esquina, mirando siempre tu casa.

También estamos persiguiendo y ayudando a los observadores de la ONU y a los de la Unión Europea para que no se dejen joder como nos jodieron a nosotros en todas las elecciones pasadas. Ya el Partido Popular de España, qué decente y honesto es ese partido, dijo que no venía a observar un carajo y se quedó por allá celebrando con el poeta López que dice que no vota, pero que su gente está participando y alguien lo entenderá. Pero ya nosotros estamos locos de bola a bola. Y menos mal que el compañero Biden no reconoció al dictador de Nicaragua, porque así le dio la orden a todos esos medios amigos, para que hablen todas las pestes del mundo contra ese régimen para que recuerden que mejor era Somoza, ese sí era un arrecho y cuatriboliado, y por eso lo defendía Estados Unidos, no por cómplice, sino por arrecho.

El papá de Margot llegó diciendo que: “Ya Ocariz y Uzcátegui me tienen arrecho con sus pendejadas, deberían retirarse los dos y dejar que Miranda elija su ejército”. Y llegó hasta el cuarto y agarró la puerta y se aguantó un momento, nos vio a Margot y a mí, y sin decir nada, le metió ese coñazo a la puerta tan duro, que la vecina gritó: “Que vengan los observadores de la ONU y se lleven a este gran carajo”.

—Tú me quieres dejar, yo no quiero sufrir. –me canta Margot.

Roberto Malaver