BAJO LA LUPA | 160.000 familias de militares pasan hambre… en EEUU

Eduardo Rothe

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Los militares estadounidenses de baja graduación, desde soldados hasta subtenientes, casados con o sin hijos, enfrentan serias dificultades para alimentar a sus familias porque la paga no les alcanza. El problema, que ya tiene años, se ha hecho público porque los “bancos de comida” y otras organizaciones que reparten comida a familias necesitadas han revelado las cifras de familias de militares que se benefician de su ayuda.

Este problema, un secreto a voces en los últimos años, forma parte del grave problema alimentario que afecta a parte de la población estadounidense y que toca al 29% de los integrantes de las Fuerzas Armadas con el mayor presupuesto militar del planeta.

Este descuido (o desprecio) por los y las soldados es parte del malestar general que hace que el porcentaje de suicidios entre militares activos y veteranos de guerra sea el doble del de la población civil del país, en contraste con los altísimos sueldos que reciben los generales y otros oficiales de alta graduación cuando se retiran y pasan a trabajar en las empresas contratistas militares a las cuales beneficiaron cuando estaban activos. Es lo que los españoles llaman “puertas rotatorias” al referirse, por ejemplo, a ex-presidentes como José María Aznar y Felipe González que forman parte de las empresas eléctricas a las cuales favorecieron con contratos leoninos a costa del Estado y de la población en general.

Pero estos problemas no solo afectan a los militares en territorio estadounidense y en situación de paz… también se manifiestan en los teatros de guerra, como sucedió en Irak con los soldados encargados de proteger a los convoyes de abastecimientos (llamados “manatíes” por lo indefensos) y descubrir que sus compañeros de armas morían o eran heridos al defender cargas de comida para mascotas o postres destinadas a la élite civil y militar de la ocupación en Bagdad; y que los transportistas ganaban hasta 12.000 dólares mensuales, unas seis veces más que ellos sólo por manejar y sin disparar un tiro.

El senador demócrata de Illinois Tammy Duckworth, ex piloto de helicóptero que perdió las piernas en un accidente en Irak, declara: “Esa es una de las cosas que el pueblo estadounidense ignora, pero es tema de discusión entre los militares que lo saben: somos la fuerza más poderosa en el planeta y, sin embargo, los que están en el escalón más bajo, si están casados y tienen uno o dos hijos, pasan hambre. ¿Cómo puedes concentrarte en cumplir tu misión y defender nuestra democracia si estás preocupado porque no sabes si tus hijos van a comer esta noche?”.

Una de causas de las caídas del imperio romano fue el descontento de sus tropas mercenarias (o “voluntarias” que suena más elegante), y Maquiavelo advertía sobre los riesgos que éstas representan. Una vieja frase afirma que “Un ejército camina sobre su estómago” y el mismo Maquiavelo señalaba “El rico desarmado es la recompensa del soldado pobre”.

La situación de la tropa en Estados Unidos no puede sino agravarse con la anunciada hiperinflación que ya muestra los dientes y no dejará de tener consecuencias en estos tiempos en que el país del norte experimenta quizás su mayor crisis estratégica, política y constitucional. Amanecerá y veremos.

Eduardo Rothe