MICROMENTARIOS | ¡Semejante invento!

Armando José Sequera

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La invención de las escaleras mecánicas se debe a dos estadounidenses: Jesse Reno y George Wheeler.

En 1892, Reno patentó un pasillo rodante con un cierto grado de inclinación que lo hacía peligroso, al cual dio el nombre de Ascensor Inclinado Reno. El primero de estos pasillos rodantes fue instalado en 1896, en Coney Island, Nueva York.

Dos años después, colocó otro en Londres y, debido al temor que inspiraba, se ofrecían pequeñas copas de coñac a quienes lo utilizaran. Ese mismo año, Wheeler cambió la cinta inclinada del pasillo por peldaños planos, pero estos se ensuciaban con mucha facilidad.

En 1898, un tercer estadounidense, Charles Seeberger, compró ambas patentes y añadió un tipo de peldaño muy práctico al ascensor inclinado, creando con ello una verdadera escalera mecánica.

El prototipo de esta escalera lo fabricó la empresa que había fundado Elisha Graves Otis para construir ascensores. Los diseñadores de la Otis idearon un dispositivo de aterrizaje que consistía en acanalar los peldaños, para que fueran barridos al pasar por una especie de peine ubicado en ambos bordes de la escalera, el superior y el inferior.

La primera escalera mecánica de este tipo se instaló en la tienda Gimbel’s, de la ciudad de Philadelphia, en 1901. Posteriormente, se emplazó otra en el Metro de Londres –la primera en territorio inglés–, en la estación de Earl Court, donde confluían las líneas de Picadilly y District.

Al comienzo, la mayoría de los usuarios del metro londinense no la usaban porque temían caerse. En vista de ello y para mostrar que se trataba de un medio de transporte tan seguro que podían usarlo las personas con impedimentos físicos, contrataron a un hombre que tenía una pierna de palo, para que subiera y bajara por la escalera mecánica durante todo el día.

Pero el hombre perdió su empleo cuando, en presencia de Seeberger y los encargados del metro de Londres, una madre que iba pasando le dijo a su hijo:

–¡Mira: eso es lo que le pasa a las personas que usan semejantes inventos!

En los últimos años, se descubrió que la primera patente relativa a una escalera mecánica se le concedió en 1859 al también estadounidense Nathan Ames, de Saugus, Massachusetts. Ames la llamó Escalera rotatoria.

Lamentablemente, nunca fue construida.

Armando José Sequera