Y dale con la cátedra

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Luego del receso de la Cátedra del bolero, salsa y latin jazz, por mis cuatro conferencias en Filven, retomamos el hilo dejado en pausa, cerramos el módulo salsa y en las dos semanas siguientes cerraremos el latin jazz, ¡y ya! Por mi terquedad de no hacer caso a quienes saben, vale decir, César Alvarado y Gabriela Ibarra, director y coordinadora académica de la Escuela Yanira Albornoz, que bastante me aconsejaron que siete semanas era mucho, ese “y ya” que sonó a ¡por fin!, es ciertamente un “mijo, haga caso la próxima vez”, ¡si la hay!, aunque ya se oye en los pasillos que sea cátedra permanente, y me digo a mí mismo, dejar morir tranquilo el 21 y esperemos con calma el 2022, aunque ya yo voy por el 23, jajaja.

Lo que quiero decir es que no solo estoy satisfecho con lo ocurrido hasta ahora, y que estoy agradecidísimo con Gaby, Sharon, Michelle y Maigualida Ocaña, que le han echado un cerro, además con el apoyo técnico de Kike Gavilán y Jesús Arteaga, mis hermanos queridos, porque sin ese grupete este proyecto habría sido irrealizable. Además del súper apoyo de los jefes Mercedes Chacín y César, sin dejar de lado jamás a los músicos que tan desinteresadamente están apoyando esta nueva locura de este carajito que soy. Y ni pensar dejar por fuera a Chuma, Alberto y Carina que nos proveyeron de los más exquisitos elíxires de la Hacienda Santa Teresa, para las clases prácticas en El Cuchitril.

Aunque esto parezca obituario. Si es cierto que me excedí en expectativas, quise buscar apoyo económico y no se dio, creí tener un recurso económico por tareas realizadas y no me pagaron, quise hacer un documental para el festival de cine en La Habana, con Sharon en la cámara y mi hermano Pedro Laya como director, y eso también se diluyó por ahora… quise hacer una historia de amor de este proyecto que me fascina, pero Dios y mi madre Ana Lucía, desde el cielo me aúpan, y me cargan a monte con una garrocha celestial, como las que usaba mi padre para “jardear” el ganado, y me gritan, sobre todo Mamá: “Date carajito, que no te has ‘dao’ jajaja”.

Humberto Márquez