ARTE DE LEER | “Manual para extrañar” o las instrucciones para ejercer la ternura de Inti Clark

Ricardo Romero Romero

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La vida es un constante diálogo. Desde antes de nacer, establecemos un canal de comunicación a través de señales, en el caso de la gestante hacia ese ser que se va desarrollando en su útero, por medio del canto, el arrullo o simplemente tocando la barriga con la mano.

Y el no nacido se expresa hasta con una “patadita”, respondiendo al lenguaje maternal, a la energía que ambos se transmiten y sienten como un lazo invisible.

Luego del nacimiento, la niña o el niño usan la mirada, la risa y el llanto como primeros indicios del idioma del lactante. Se van creando códigos muy particulares, un dialecto de padres e hijo.

Al ir creciendo, como es natural, aprenden la lengua de sus progenitores, observando e imitando; haciendo cada vez más fluida su voz. Pero también, se emiten mensajes de la imagen que se va reflejando un sus cambios físicos:


Tengo un hijo sindare y me parece espléndido
que unas encías brillen con pureza
luego que caen los labios como el telón del acto final.

Nueva ausencia de galletas.

Hoy está nublado, lo que verá el Ratón Pérez
es lo gris, hijo mío.
Sol ahuyentado, lesionado.

No puedes gritar, lo asusto
pero pregunta por la pasta,
comienza a darse cuenta de que en la cena
uno es un hombre hecho a pedacitos.

Tengo un diente en la mano y callo
porque la boca solo sabe de abismos.

Y en ese coloquio con la transformación, el padre o la madre, aunque haya aprendido cosas de crianza con los abuelos, se encuentra que no es fácil aplicar la experiencias de los otros.

Es necesario internalizar, que ver crecer al retoño, es más bien experimentar una endógena otredad, procurar inventarse unas instrucciones para ejercer la ternura:

1.- No recoger los juguetes de moda que ahora alumbran como
perlas preciosas.

2.- Imposibilidad para quitar la sábana de su cama con la figura
del monstruo o superhéroe que ahora nos resulta inofensivo.

3.- Sintonizar de vez en cuando el canal de televisión infantil
que tanto atormenta, para ver rayos y centellas, y algún que otro
capítulo, quedando con un nudo en la garganta.

4.- Buscar la excusa perfecta para comprar la chuchería, el dulce
o el chocolate más triste del mundo en la tienda de siempre.

Inti Clark Boscán (1) es un militante del abrazo y muestra su compromiso en Manual para extrañar (2), compendio poético publicado por la Fundación Editorial El perro y la rana.

El poeta resentematiza el afecto, lo convierte en una necesidad del sentir, expresándolo con la dulzura de las luces del cuerpo, cariño y suavidad del espíritu:

5.- Tener a mano la risotada más endiablada, el abrazo más
inolvidable y el primer gol con que nos hizo entrar al sueño
más puro.

6.- Sobarle la cabeza a un niño en la calle para escuchar el
pecho de tu hijo, porque la mano del padre es un estetoscopio
infalible.

7.- Abrazar la almohada simplona, apretarla fuertemente,
porque en algún punto de la noche se hace cuerpo y babea a la
perfección.

Inti dibuja guías destinadas a ensayar la empatía, redefine las formas filiales y las particulares cercanías fraternales:

8.- Mantener el menú de la casa, tardarse dos horas comiendo
de un lado a otro, rodeado de juguetes e historias que mueren
en el próximo brinco.

9.- Detenerse en la nostalgia de ver a las sobrinas, a sus primas;
y reconocer este momento como la forma de abrirse paso el
aguardiente.

Defender el amor en todas sus formas, es la gran apuesta de Inti Clark Boscán en Manual para extrañar. Un decálogo para magnificar la vida en cada una de sus aristas:

10.- Y por último, nunca, pero nunca, lavar la ropa olvidada.
No quitarle el olor verdadero a la melancolía. Porque el olor es
la fibra perfecta, es lo que mueve el recuerdo a bailar la última
pieza de la fiesta.

Ricardo Romero Romero | @ItacaNaufrago | artedeleer@yahoo.com

(1) Inti Clark Boscán (Falcón-Venezuela, 1977). Licenciado en Letras, poeta, editor y profesor universitario, ganador del Premio Municipal de Literatura Víctor Hugo Bolívar (2012); del Concurso Microcuentos, diario Nuevo Día (2001) y de la III Bienal Nacional de Literatura Ramón Palomares, mención Autores Inéditos con el poemario Tu cuerpo es una patria en vértigo (2008). Miembro creador de la Fundación Editorial El perro y la rana. Ha sido publicado en la antología Amanecieron de bala (Caracas, 2007) y en la del Encuentro Iberoamericano de Poesía Vértigo de los Aires (México, 2009). (Tomado de la edición antes comentada).
(2) Manual para extrañar. Fundación Editorial El perro y la rana. Poesía. Edición digital, 68 páginas, 2020. Descárgalo gratis: http://www.elperroylarana.gob.ve/manual-para-extranar/