BUZÓN DEL EQUILIBRIO | Los artesanos

Teresa Ovalles

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Tienen la belleza atrapada en sus manos y los ancestros siempre viven en ellos. Son pacientes para tejer sueños pasados. Sueños difíciles y casi olvidados. Ellos pueden sentarse desde la mañana hasta la tarde, bajo la sombra de un enorme, frondoso y solariego árbol, para laborar en su oficio. Poseen árboles desbordados de lunas llenas y crecientes. En sus hojas se siente el palpitar de su savia. Los artesanos son así. Si el árbol es muy viejo, mejor.

Los artesanos suelen hacer acopio de fibras y cristales para con ellos tejer el cielo. Ese cielo de cristal. También recogen plata, madera, cocos, cueros, clavos, agujas… en una búsqueda infinita hacia la tierra, la Pachamama.

Son laboriosos en el tiempo, para hacerte de la vida una fiesta. Lentamente sus manos agarran la esencia ancestral de nuestra sangre. Es cuando comienzan a tejer. En ese momento las manos parecen escuchar la música que los inspira. Tallan en madera, o en el material que usted prefiera, puede ser en jade; la luz del Universo, de las estrellas y de una luna llena jamás vista.

Ellos te pueden hacer de la Luna una joya. Aman los cristales y las piedras de colores. Aman la madera, la arcilla y los textiles hechos con las fibras que utilizaron Juan Félix Sánchez y Epifanía Gil, por aquellos páramos llenos de duendes… de helados amaneceres.
Son el fuego que calienta la cerámica para hacer la taza del cafecito.

Con las artesanías de mis amigas y amigos artesanos ando oronda por el mundo con mi silla, mis taburetes, mi auyama, mis Cristos hechos con maderas y arcillas de Guadalupe, de por allá de los lados de Quíbor, en mi Lara amada.

Valore usted mi trabajo, dicen muchos. Pague a conciencia

Caracas, 18 de noviembre de 2021.

Teresa Ovalles M.