Poema rojo

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Nunca fui muy dado a andar de rojo rojito para reafirmar, cromáticamente, mi condición revolucionaria. La talanquera siempre se pintó de ese color. Pero sesudos analistas, después del 21N, teorizan que los chavistas nos estamos portando mejor, “moderamos” el lenguaje y hasta abandonamos, poco a poco, el color rojo, como aquella izquierda púrpura de los años 70 que terminó magenta, fucsia o acromática. Siempre he remado en dirección contraria a la de los analistas y teoretas. De modo que desempolvé mis perchas rojas, al punto de que algunos guaros creen que me pasé para los Cardenales. Ni por los ojos de aquella muchacha de la Facultad de Farmacia que estremeció la poesía del chino Valera Mora, cambiaría mi bandera roja.

EARLE HERRERA