A 32 años de la tragedia en El Chorillo panameño

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Una apacible comunidad de 15.000 personas, en la ciudad capital de Panamá, llamada barrio El Chorillo, una madrugada del 20 de diciembre de 1989, fue sorprendida por un chorro de bombardeos y metralla lanzado por varios helicópteros Apache y Cobra, aviones, buques de guerra y cañones de la fuerza armada de Estados Unidos (EEUU), causando la muerte de más de siete mil personas, entre éstas, más de 40% menores de edad. El objetivo de la Casa Blanca, denominado grotescamente la «Causa Justa», era instalar un títere y cumplir con la captura del general Manuel Antonio Noriega, jefe del gobierno de Panamá, a quien acusaban de agente de la CIA, de autoritarismo y de estar vinculado supuestamente al narcotráfico internacional.

El general Noriega y los movimientos populares de la nación istmeña respondieron a lo que fue una invasión pura y simple de la administración de George Bush (padre), resistiendo a toda costa el pisoteo a la soberanía e independencia del país, pero fueron neutralizados. Noriega fue capturado y llevado a EEUU a cumplir 40 años de prisión por la orden extraterritorial de un juez de la nación norteña. Panamá en ese contexto se encontraba apretada con un cerco económico de EEUU que la desangraba por más de dos mil millones de dólares.

Analistas y periodistas, etcétera se han dado a la tarea de comparar la masacre de El Chorillo con la masacre de Guernica, ciudad estandarte de los vascos durante la guerra de España, bombardeada el 26 de abril de 1937. Allí en Guernica, con la llamada Operación Cóndor, la Lufwaffe alemana con aviones Heinkel He 111, Messerschmitt Bf 109 y Junker Ju 52, en ocasión del mercado popular, causó la muerte de 1.654 personas y 889 heridos y el destrozo del 85% de las viviendas durante 3 horas y 20 minutos, en una área entre 10.000 y 12.000 kilómetros cuadrados.

En Panamá el imperialismo norteamericano actuó impunemente en 1989, con el reconocimiento y la justificación de los máximos dirigentes de ese país y de sus aliados europeos, avasallando en el aspecto político y militar al país istmeño que no estaba obligado a obedecer la extraterritorialidad de sus leyes que contravienen el Derecho Internacional.

Hoy, a los 32 años de la masacre de El Chorrillo, barrio histórico de trabajadores, la Comisión 20 de diciembre de 1989, creada en 2016 por el gobierno panameño, prosigue la lucha por esclarecer los hechos derivados de la invasión norteamericana, mediante informes sobre las excavaciones en los cementerios de Jardín de Paz, de la capital y, Monte Esperanza, de Colón, para así determinar las reparaciones a familiares de las víctimas que deben ser atendidas.

J.J. ÁLVAREZ