LA UNIÓN SOVIÉTICA Y ALGO MÁS

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Desde que se fundó el Estado multinacional, federal y unido de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, sigla URSS, bajo el liderazgo de Lenin, líder de la Revolución de Octubre de 1917, cuyo verdadero nombre era Vladimir Ilich Uliánov, se crearon 20 repúblicas al principio junto a regiones autónomas y, seguidamente, se procedió a definir sus límites territoriales entre 1918 y 1922.

Entre 1934 y 1941 en la URSS adquirieron soberanía estatal Ucrania, Bielorrusia, Moldavia, y se incorporaron los hebreos (autónomos) Armenia, Georgia, Azerbaiyán, Kazajia, Kirguiza; mientras que, la institucionalidad de Chechenia, Lituania, Letonia, Estonia y otras autónomas fueron interrumpidas por la invasión sorpresiva del ejército alemán, llamada «Operación Barbarroja», dirigida por el nazi-fascista Adolfo Hitler en la madrugada del 22 de junio de 1941, en un intento de aplastar el primer Estado Socialista del mundo. Todo esto ocurrió en plena II Guerra Mundial una vez burlado por Hitler el pacto Ribbentrop-Molotov, de no agresión a la URSS, firmado el 23 de agosto de 1939.

Alemania fue vencida por el ejército rojo de la URSS con la toma de Berlín en la tarde del 30 de abril de 1945 y el triunfal ondeo de la bandera roja de la hoz y el martillo en los altos del edificio del Reichstag (Parlamento). La capitulación de Alemania nazi se logra el 8 de mayo de 1945 y se decretan las zonas de ocupación: URSS (República Democrática Alemana), la norteamericana, la británica y la francesa. Así, la burguesía germana y su militarismo vieron frustradas sus ambiciones hegemónicas sobre el mundo. Luego vino la desnazificación y comenzaron los procesos contra los criminales de guerra del III Reich ante el Tribunal de Nuremberg.

La Unión Soviética fue producto de una revolución auténtica y cuando se produce el experimento de la Perestroyka y la Glasnost se empezaron a negar los valores que se habían defendido, se empieza a desarmar el objetivo del socialismo, que aseguraba el pleno bienestar y desarrollo libre e integral del pueblo soviético; ahora a 30 años de su extinción (26/12/1991), las repercusiones políticas, económicas e ideológicas siguen nadando en un mar de confusiones.

Por ahora, las hazañas de la URSS han quedado como ejemplo sublime para todos los pueblos del mundo, que bien pueden dedicarse a un debate abierto acerca del futuro de la humanidad. Todos pueden añorar a la URSS con libre pensamiento de lo que valoran y expresarse como quieren, pero para eso se requiere no profesar el nihilismo.

Vale la pena recordar hoy la grandeza y firmeza de la Unión Soviética.

 

J.J. ÁLVAREZ