VITRINA DE NIMIEDADES | Los enredos de enero

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Engrosar la lista de quienes reciben enero con la agenda casi vacía es una fortuna convertida en placer culposo. Es demasiado tiempo libre para dejarse llevar por todo aquello que no se podrá disfrutar el resto del año y, si se tiene un dispositivo móvil a la mano, también puede ser el paso final para ser arrastrado por las redes sociales hacia un mundo de enredos, patrocinados por la covid-19 y las polémicas diseñadas para hacer eterna e incompresible cualquier discusión.

En semejantes circunstancias solo puede resaltar lo atípico: entre videos de año nuevo, dietas y buenos deseos se topa uno con la noticia de la mujer que secuestró a sus hijos para impedir, tras una disputa legal con el padre de los niños, que los vacunaran contra el virus que más dolores de cabeza le ha dado al siglo XXI. Si ya conciliar posiciones en la familia es una empresa cuesta arriba, viene una pandemia a complicarlo todo.

En medio de esa polémica, tan viral como la variante ómicron, el primer mes del año nos deja otro hecho para garantizar desde ya un 2022 inolvidable: el serbio Novak Djokovic, que optó por no vacunarse, está a nada de quedar fuera del Abierto de Australia, competencia que ha ganado nueve veces. Semejante posibilidad, que en otro momento solo podía resultar ridícula, plantea una encrucijada diplomática, política y sanitaria: cómo hacer posible la convivencia entre los antivacunas y quienes decidieron inmunizarse, especialmente ante la imprevisibilidad de la covid-19 y el llamado de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a apelar a la vacunación obligatoria como el último recurso en esta situación. Como se supone, las opiniones sobre este episodio colmaron las redes sociales, pero el asunto acá no es opinar, sino saber navegar sobre aguas tan violentas.

Sobre esas corrientes es muy fácil confundirse y perder la confianza. Mientras unos países aún luchan por inmunizar a su población, otros ya aplican una cuarta dosis a sus residentes, temerosos frente a la ómicron, que desafía a los sistemas sanitarios. Pero dicen por ahí que los malos ratos no vienen solos: apareció otra variante con 46 mutaciones (vaya talento para tomar nuevas formas) y, para completar, un científico advierte que no es sostenible vacunar a la población mundial cada seis meses…

Vivir este comienzo de año desde las redes sociales es confirmar que nuestros grandes miedos, desencuentros, desafíos y retos siguen siendo los mismos. También, nos recuerda que las buenas noticias quedan enterradas entre tanto contratiempo: por allá, perdidas entre millones de tuits, están las expresiones de quienes con criterio científico asoman algo de esperanza al decir que probablemente ómicron podría ser el declive de la covid-19, el inicio del anhelado regreso a la «normalidad», entendido como el caos al que nos acostumbramos antes de todo esto.

Esta tormenta de confusión y expectativa está ahí, a la mano, gracias a los teléfonos «inteligentes», que nos sumergen en el caos desde la comodidad de nuestras camas, regalándole por estos días a las redes sociales más de las dos horas que, en promedio, se calcula que les dedicamos alrededor del mundo. Enero, sí que sabes atraparnos en tus enredos.

Rosa E. Pellegrino