Cuentos para leer en la casa | Cuentos de Eduardo Galeano

0

Ventana sobre el adiós  

No podía dormir. Él había guardado todos los sueños juntos en una bolsa de supermercado, y la bolsa se había abierto y los sueños se habían escapado, y él ya no podía dormir porque  no tenía ningún sueño que soñar.

Eso decía. También decía que se le habían perdido dos días, un lunes y un martes, y él los buscaba, desesperado, y esos días no estaban en ningún lugar.

No fue breve la agonía. Cada vez tenía menos aire. Al final, crucificado por las sondas, solo conseguía balbucear: —Qué repecho tan largo.

Y se murió, sin encontrar los sueños ni los días que había tenido y se le habían ido.

Poca cosa más había tenido. Fernando Rodríguez nunca quiso tener. Fue dueño de nada, hombre desnudo; y desnudo anduvo, perseguido por los niños y los locos y los pájaros.

_____________________________________

Ventana sobre el mar

No está clavada a un lugar. Las montañas y los árboles tienen el destino en la raíz; pero la mar ha sido, como nosotros condenada a la vida vagabunda.

Aires de marinería: Nosotros, hombres de la costa, hemos sido hechos de mar, además de tierra. Y bien lo sabemos, aunque no lo sepamos, cuando vamos navegando en el oleaje de las calles de la ciudad, de café en café, y a través de la bruma viajamos hacia el puerto o naufragio, que esta noche nos espera.

_____________________________________

Ventana sobre un hombre de éxito

No puede mirar la luna sin calcular la distancia.

No puede mirar un árbol sin calcular la leña.

No puede mirar un cuadro sin calcular el precio.

No puede mirar un menú sin calcular las calorías.

No puede mirar  un hombre sin calcular la ventaja.

No puede mirar una mujer sin calcular el riesgo

______________________________

 

Ventana sobre la suerte

La víspera de San Juan, arden los fuegos en las orillas de la isla de Puerto Rico.

Esa noche la gente se zambulle de espaldas en la mar, para espantar la desgracia y las malas vibras; y las muchachas casaderas comen un huevo con mucha sal, cuando van a acostarse, para que alguien venga a traerles agua fresca en sueños.

Durante la noche de San Juan florecen la higuera, la hierbabuena y el bambú; y al amanecer la gente sale en busca de esos talismanes.

___________________________________________________

Ventana sobre la memoria

Quien nombra, llama. Y alguien acude, sin cita previa, sin explicaciones, al lugar donde su nombre, dicho o pensado, lo está llamando.

Cuando eso ocurre, uno tiene el derecho de creer  que nadie se va del todo mientras no muera la palabra que llamando, llameando, lo trae.

Tomado de Las palabras andantes. Eduardo Galeano. Siglo veintiuno editores, México, 1993.

El Autor

Eduardo Galeano

(Montevideo, Uruguay, 1940-2015). Escritor y periodista cuya obra, comprometida con la realidad latinoamericana, indaga en las raíces y en los mecanismos sociales y políticos de Hispanoamérica. Una de sus obras más conocidas es Las venas abiertas de América Latina (1971). En dos ocasiones obtuvo el premio Casa de las Américas. Escritor prolífico, la obra de Eduardo Galeano abarca los más diversos géneros narrativos y periodísticos. Otros títulos suyos a destacar son La canción de nosotros (1975), Días y noches de amor y de guerra (1978), Memoria del fuego (1984), Guatemala, país ocupado (1967), Patas arriba. La escuela del mundo al revés (1999), Bocas del tiempo (2004) y Espejos: una historia casi universal (2008).