Letra Desatada | Entre tres asteriscos

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Quejas. La tentación de quejarse es grande siempre. Enero es un mes complejo. No importa a lo que usted se dedique. Es nuestro segundo enero en pandemia y la otra tentación es hablar de covid, de si es una gripe fuerte, se si es más peligrosa, más contagiosa y todo los más que se nos ocurran, es inevitable. La pandemia vino a trastocarnos la vida y aún sigue. Así que eso de ver a gente por la calle con tapabocas sigue pareciendo una película del futuro. Ese futuro que nos llegó de repente. Tal vez lo más complejo de estos tiempos sea el tema laboral. Enero es una pereza abriendo los ojos, que despabilan (los ojos) a finales del mes. Salvo el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, empleado a tiempo exclusivo, la pereza hace estragos en enero, como si de verdad el tiempo fuera una verdad y no una convención (creada por los humanos) dividida en horas, minutos y segundos. Desde la AN, Nicolás Maduro, nuestro único presidente, habló de logros. La memoria y cuenta estaba forrada en violeta, detalle que se agradece. Y se quejó como cualquiera de nosotros. La corrupción en las estaciones de servicios de combustibles y la ineficiencia en los servicios públicos. El debate está en la calle. En las estaciones de servicio hay militares y civiles. Pasan cosas feas allí. Cosas de las que todas y todos nos quejamos. El país está ahí. Hay que desperezarse.

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Ciudad CCS informa. La semana que viene, el día 27 de enero de 2022, este grupo humano que labora de Gradillas a San Jacinto, el mismo que “vibraba” los días jueves con la ilusión de ver sus “creaciones” impresas en papel periódico los días viernes, empieza ese jueves, el que viene, de hoy en ocho, a leer Ciudad CCS por radio. Los miles de compatriotas de la tercera edad que se apostaban en las mismas esquinas mencionadas a esperar este semanario impreso que ahora es solo digital, al igual que la revista Épale CCS, está invitado a pegar el oído en la radio y escuchar nuestros titulares, nuestros contenidos, a escucharnos de 8 a 9 de la noche todos los jueves a través del dial 106.9 FM, de la radio Oye Ven, en el programa Ciudad CCS informa, que será conducido por Roberto Malaver y esta servidora. Pero no solo escuchará a Malaver, como ustedes podrán ver, estaremos varios, varias, porque en esto de trabajar en pandemia mejor es juntarnos. Otras voces, muchas voces de Ciudad CCS estarán. Escuchen.

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Sebastián Pantano. Cuando supe que Sebastián Pantano Cosola, papá de Odalis, la flaca, mi compiche, mi pana desde que llegué con 15 añitos a Caracas, había muerto, hice lo que siempre hago cuando alguien cercano se va: avisar a los amigos y amigas comunes. Tres hermanas, Orelis y Olimar hacen el trío de las Pantano. Conocí a la familia Pantano Rivero cuando vivían en El Valle. El viejo Pantano, el italiano, solía ir a los desfiles militares. Con ellos fui por primera vez a uno en Los Próceres. En el edificio Radio Caracas de El Valle comí por primera vez alcachofas, una cosa inexistente en la comida llanera de mi madre. Los Pantano Rivero no lograron que me gustaran más las ensaladas que la pasta italiana. Sebastián era un italiano peculiar. Se casó con la bella Gladys Rivero y en las fiestas no paraba de bailar salsa. En su entierro, llegada la hora de llevarlo a su última morada, solo había mujeres. Casi, solo había mujeres. Me tomé la molestia de contarlas: 12 mujeres. Dos hombres. Todas bailamos con él. Era muy feliz Sebastián. Nunca lo vi molesto. Curiosamente no hablé con él de Italia, ¡era tan venezolano! Le pregunté a la flaca por sus orígenes y me dijo: “Es de Sicilia, provincia Siracuza, Palazzolo Acreidee. Nació el 8 de agosto de 1933 y se vino a los 16 años en un barco de guerra. Llegando fue pintor de fachadas y allí conoció a un carpintero que le enseñó el oficio de carpintero y ebanista”. Sigamos de rumba, Sebastián Pantano.

Mercedes Chacín