Lutecia y Fruto

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Si me ponen contra la pared confieso que soy más Luteciero que Frutero, pero no puedo negar que el cariño es igual, por estos dos portentos de la cultura, de cumple hace días. Lutecia Adam, hija de Míster Adam, un ingeniero francés, que nació en oriente, y desde muy joven estuvo vinculada a la lucha social contra Pérez Jiménez, y al movimiento cultural buena parte de su vida, hasta que un cáncer la puso contra las cuerdas y lo venció a punta de hierbas –sus hallacas vegetarianas son “sensa”–, como naturista militante y autora de libros memorables de laboratorios de la naturaleza. La última vez la vi con su hija Henriette, 7 años en un restaurant en Mérida, yo andaba con el último amor de mi vida, ante el piropo de verme jovencito, le hice la seña de Aquiles Báez, con la lengua ‘protuberando’ mi cachete izquierdo, indicando, sin decir, que yo tenía 61 y la carajita 28… Jajaja

Fruto Vivas es el arquitecto emblemático de la revolución venezolana. Una de sus obras claves es la Flor de Venezuela, preparada para el pabellón de nuestro país en Hannover 2000, declarada patrimonio cultural de la nación, ubicada actualmente en Barquisimeto. Para no hablar del Club Táchira en Caracas y el Museo de Arte Moderno de Caracas.

Ambos pasan de noventa, Lutecia 95 y Fruto 94, y con María Lucía, viuda de Aníbal Nazoa, quien debe andar a pique por el centenario, en la primera rumbagenaria del 18 tenía 95… Recuerdo que siendo estudiante de Letras, oficio honorable entonces, compartí con ellos la junta directiva del Movimiento de los poderes creadores del pueblo Aquiles Nazoa del 77, evento importantísimo en la cultura revolucionaria de aquellos tiempos. Lutecia era adeca pero amiga de la izquierda, incluida la gente PRV-FALN, que era promotora del evento parapeto legal, y nosotros Frente Cultural de Letras.

Que cierre Fruto: “Creo que a mis 94 años he vivido un poco como para dar un consejo… sean libres de mentes y lo serán de cuerpo, nadie podrá atar tu voluntad, tu rebeldía, tu sonrisa, ni robarán tus sueños, si vives la rebeldía de ser auténtico, de ser tú”.

Humberto Márquez