MICROMENTARIOS | Anecdotario venezolano

Armando José Sequera

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El abogado y periodista Andrés Jorge Vigas nació en Cumaná, estado Sucre, en 1848 y murió en Caracas en 1930.

Vigas se encontraba un día en la plaza Bolívar de Caracas  conversando con otro abogado acerca de un amigo común que pretendía escribir libros para vivir con el importe de sus derechos de autor. Ambos interlocutores pasaron revista a lo ocurrido con otros escritores y sus derechos de autor. Como el repaso los hizo caer en cuenta de que la situación no era halagueña, Vigas cerró la conversación con la siguiente frase:

–En Venezuela, el que escribe para comer, ni come ni escribe.

 

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El escritor valenciano Rafael Arvelo (1812–1877), quien fue Presidente interino de Venezuela en 1866, definía a las épocas de crisis en el país como las “Epocas de los Flautistas”.

Un amigo le preguntó cuál era el sentido de esa frase y Arvelo respondió:

–En Venezuela todos, sin ser músicos, hemos nacido flautistas porque como la pobreza ha sido la diosa que preside nuestros destinos, por fuerza hemos aprendido a hacer lo que estos hacen: tapar un agujero para abrir otro.

 

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Cierto general que luchó en la Guerra Federal venezolana le escribió a Antonio Guzmán Blanco, entonces Presidente de la República, solicitándole dinero para ponerse una dentadura postiza.

Guzmán Blanco aprobó la solicitud y le expidió una orden por 500 pesos. Al recibirla, el general le agregó un cero a la derecha y en lugar de 500 cobró 5.000.

Al enterarse Guzmán Blanco del hecho porque la Tesorería descubrió la alteración, comentó entre sus allegados.

–Si así muerde sin dientes, ¿cómo será cuando los tenga?

 

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Dos anécdotas de Teresa Carreño, la primera con su tercer esposo, el compositor Eugène d’Albert, con quien tuvo dos hijas que se sumaron a los hijos que cada uno  tuvo en un matrimonio anterior.

Se contaba maliciosamente que un día d’Albert, sumamente agitado, se precipitó al ala del castillo que ocupaba su esposa y le dijo:

–¡Teresa! ¡Teresa! ¡Ven rápido! ¡Tu hijo y mi hijo se están peleando con nuestro hijo!

Tal anécdota obviamente era falsa dado que, como señalamos, Carreño y d’Albert no tuvieron un hijo sino dos hijas.

      En cambio, fue verdadera la información aparecida en un diario alemán que comenzaba diciendo: “Ayer frau Carreño tocó por primera vez el segundo concierto de su tercer marido, en el cuarto concierto de la Filarmónica”.

 

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El doctor Miguel Peña, uno de los consejeros del general José Antonio Páez –para el momento de esta anécdota presidente de Venezuela–, pretendió adularlo no solo a él sino también a su amante, la señora Bárbara Nieves.

Para ello, Peña propuso en el Congreso que se cambiase la capital del país, de Caracas a Valencia, por ser esta segunda ciudad la cuna de quien llamaban familiarmente “Barbarita”.

El periodista Juan Vicente González se opuso a que tal hecho se consumara, alegando lo siguiente:

–Bárbara es la proposición y sólo cabe en una cabeza de peña.

Armando José Sequera