Candilejas y aplausos | Ana Cristina Bracho: “La memoria hay que preservarla resistiendo”

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Nacida en Maracaibo, Ana Cristina Bracho mantiene su profesión como abogada constitucionalista pero, a la vez, se dedica con pasión a las letras por la memoria de un país, como lo hizo en una primera edición de su libro 23F: La batalla que evitó la guerra, publicado hace un año por la Librería Digital CCS, y que ahora tiene una segunda edición en la colección Febreros y Abriles de El perro y la rana.

En este libro, Bracho muestra, a través de entrevistas, lo que se vivió ese 23 de febrero de 2019, cuando se disfrazó una supuesta entrega de camiones con “ayuda humanitaria”, pero que en realidad se trataba de un intento de ingreso forzoso al país desde Cúcuta, Colombia, justo cuando se cumplía un mes de la autoproclamación del líder opositor Juan Guaidó como “presidente interino de Venezuela”.

Un día antes, el 22 de febrero de 2019, se había dado el evento llamado Venezuela Aid Live, promovido por la oposición, hacia el Norte de Santander, en Colombia, para recaudar 100 millones de dólares para ese supuesto ingreso de “ayuda humanitaria” y por el lado de Venezuela se contrarrestó con el concierto Hands off Venezuela (Manos fuera de Venezuela), que ofreció el Gobierno Nacional sobre el Puente Internacional Simón Bolívar, en el estado Táchira, mejor conocido como Las Tienditas, para promover y respaldar la paz del país.

En el libro de Bracho se describe, entonces, el pretexto que tenía la oposición para que pudiera darse una invasión a Venezuela por la quema de dichos camiones a cargo de unos manifestantes. También ella habla de la resistencia de un pueblo en esa frontera. Por algo lo nombra en su dedicatoria: “A quienes hicieron este país, a quienes hoy lo defienden, a quienes, en el futuro, lo defenderán”. Y luego explica en su introducción que el libro “aspira así a presentarle a la Venezuela actual y a las que le sigan, su propia historia, porque vistos en las horas difíciles de aquellos días, de todas las que continuaron pasando en aquel año y todas las que vengan por delante, Venezuela sigue apareciendo como un pueblo alegre, resistente, heroico y solidario”.

—En el libro nos cuenta la historia de ese día con otras voces…

—Es un libro de entrevistas con personas que estuvieron en los puentes, en Colombia. Miembros del partido (del gobierno) cuentan cómo se estaban preparando para ese día y analistas cuentan el clima e implicaciones de lo que sucedió. Quería abordar las voces de las personas que habían vivido un momento extremadamente peligroso del país, pero que se invisibilizó por el apagón de aquel entonces.

Es contar la historia de las personas que hicieron posible que la operación que se había montado contra Venezuela fracasara y ahí se ve cómo, para que eso fuera posible, participaron músicos, estudiantes, militares, policías, políticos…

—¿Freddy Bernal, actual gobernador de Táchira, pasó de entrevistado a escribir el prólogo?

—Él en ese momento estaba en una responsabilidad político-territorial para esa batalla. Más que de su experiencia nos habla de cómo ha sido la estrategia del cerco de asfixia contra Venezuela en los últimos años, sobre todo en 2013. También habla de lo que ocurrió ese 23 de febrero.
Iba a ser uno de los entrevistados, pero con el tema de la pandemia y otras cosas no pudo dar la entrevista y fue cuando se ofreció a hacer el prólogo del libro.

—¿Quiénes son los protagonistas en este libro?

—A partir de Freddy Bernal se fueron reconstruyendo los hechos por parte de personas que estuvieron en el lugar. Un personaje que no fue entrevistado en el libro, pero que está retratado, es Darío Vivas. Se muestra su participación como una persona que tenía responsabilidad logística, sobre todo en el puente binacional y también estuvo encargado de dar ánimo en distintas partes del país para resistir en la frontera.

También están las voces de Eduardo Piñate, del general Gilberto Pinto Blanco. Alfredo González Viña habla de la unión cívico-militar-policial en los puentes. Y con Lilia Vera está el tema de por qué ir a Táchira, de enfrentar el miedo y ese deber de cumplir y vivir lo que uno dice ser.

Esos elementos están ahí: la visión de que los combates chavistas son culturales, militares, policiales y del pueblo.

—¿Cuál entrevista le impactó más?

—La de Julio García Zerpa (diputado de la AN por Táchira que, para ese entonces era constituyente). Él me contó que las mujeres de la tercera edad fueron las protagonistas más importantes en el puente, porque acompañaron a los soldados para que no se entregaran. Ellas les decían que tenían que resistir y, a partir de ahí, pensé que había una historia que reconstruir.
Había mujeres tirando piedras, diciendo que no se podían entregar y me pareció un símbolo muy importante en el campo de batalla. Quise ofrecer una lectura civil y local de lo que había ocurrido en ese puente.

—¿Qué otros proyectos tiene?

—Seguir con las entrevistas a la gente de cómo seguimos trabajando y superando la crisis, a pesar que decían que Venezuela no tenía nada para salvarse. Me interesan las cosas de la gente que se esfuerza y trabaja pese a las situaciones que puedan enfrentar.

—¿Siempre le interesan los temas sociales en sus escritos?

—Es una mezcla, porque como abogada es muy importante la memoria. La memoria es un derecho y hay que preservarla resistiendo. Es un deber preservarla.

Rocío Cazal
rociocazal@gmail.com