HISTORIA VIVA | Militancia ética versus ostentación burocrática

Aldemaro Barrios Romero

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Tuve la fortuna de estar en los pasillos del Teresa Carreño durante las jornadas del V Congreso del PSUV, como militante de bajo perfil y como observador en un evento muy bien organizado, con una estética propagandística admirable y un despliegue de figuras públicas confundidas con la militancia atesorada de juventud.

Carros y más carros de última generación, salían, llegaban iban y venían con agentes de apoyo o guardaespaldas que a veces no cabían en las cabinas, me hizo recordar y solo recordar, por contraposición, aquella categoría de “Unidades Tácticas de Combate” cuando en los tiempos de guerrillas en los 60, cinco personas se apiñaban en viejos carromatos para realizar operaciones especiales cuando sus tripulantes arriesgaban sus vidas para cumplir con una orden del partido. Distintos a los “bodyguards” de pelo engominado, zapatos rossi y camisas con estampas corporativas como las modas de los yupis de los 80 en tiempos del “Gran Viraje” que provocó el Caracazo.

Quizás exagero un poco, pero también observé, cómo los caminantes o transeúntes del pueblo que recurren los fines de semana a los Caobos, miraban y hacían lecturas de aquella parafernalia que le daba información negativa sobre la ética y principios que hemos enarbolado desde que nos metimos en la política del sacrificio, denuedo y que encontramos en el Comandante Hugo Chávez los mismos códigos de ese lenguaje militante ético.

Y no lo digo porque ya lo dijeron la Vicepresidenta Delsy Rodríguez, el diputado Jorge Rodríguez o el mismo Diosdado Cabello cuando señalaron expresamente que la lucha anticorrupción y la ética socialista bolivariana son elementos sustantivos del comportamiento militante de un partido como el PSUV, sino por una necesidad radical para sostener los alcances del pueblo venezolano durante estos 20 años y la continuidad de la Revolución Bolivariana bajo la doctrina socialista chavista “hasta el infinito y más allá”.

La pantalla televisiva desde los años 50 nos enseñó a los venezolanos a ser pantalleros redundantes, no olvidemos aquello del «ta´barato dame dos» del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez asociada la politiquería del derroche, fue una conducta aprendida a través de la mediática, de la propaganda comercial, del comportamiento inmoral de los dirigentes políticos de derecha, pero que se correspondía con la cultura del “libre mercado” para que el pueblo gastara y consumiera lo que no tenía, aunque no le hiciera falta. Pero además contemplaba un comportamiento aprendido y generalizado en la que la ostentación se hizo cultura y así nos identificaban en el extranjero entonces. Ese proceso no ha culminado. Acotaba el periodista Jesús Arteaga en una conversación informal, que esa conducta se refiere a la «ascensión social» relacionada con la designación de cargos burocráticos de personas que nunca tuvieron algo.

Yo le mencionaba que había además un déficit de autoreconocimiento y de autovaloración ética de algunos funcionarios en la incomprensión y contradicción del ser y del tener. “Yo soy lo que tengo puesto o lo que tengo” contrapuesto a “Yo soy lo que puedo ser y hacer”. Eso tiene mucho que ver con las capacidades intelectuales para pensar críticamente y no en lo banal superficialidad que se relaciona más con la astucia para hacer trampas, robos y el mercadeo de la política. Robar es más fácil que pensar para hacer el bien, pero sus consecuencias son nefastas, porque nos confronta con la antítesis de los principios del  Chavismo, y sobre todo por hacer daño al tejido social recopuesto de más de 20 años de lucha.

En el fondo, es una malformación, es ignorancia, falta de conciencia y la verdad es que un ignaro de la ética socialista no puede ser mandatario o asumir cargos de dirección política, porque no tiene méritos para ejercerlo. Por ello los que aspiren a cargos deben ser seres entendidos, estudiados y no necesariamente graduados acartonados, pero sí formados política e ideológicamente, leídos y entrenados en ética política.

La vigencia de la doctrina bolivariana se aplica 200 años después que Bolívar dijo al pueblo venezolano: Por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza”, una verdad que hoy resulta una percepción de riesgo, aunque no somos el mismo pueblo del Siglo XIX o XX.

Si bien se mantienen la propuesta transformadora de la sociedad capitalista para entrar en un estadio superior, la formación de cuadros y la formación generalizada del pueblo debe también acelerarse, la gente hoy capaz de pensar inteligentemente y enviar mensajes a través del silencio que aunque parezca poético, es realmente hiriente y terrible, porque dice mucho más que mil palabras.

Recuperar la confianza, reabrir los diálogos entre nosotros, recomponer el tejido social, reagrupar las fuerzas, analizar y estudiar luego de batallas de resistencia y revitalizar las esperanzas siguen siendo tareas por hacer.

Aldemaro Barrios Romero | venezuelared@gmail.com