AL DERECHO Y AL REVÉS | Alain y Brigitte

Domingo Alberto Rangel

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La historia, entre otras cosas, al buen observador le enseña los altibajos de la humanidad y de las instituciones creadas por el ser humano.

No se trata esta disciplina y ciencia de una guía infalible para orientar el futuro. porque los hechos, si bien se repiten más de lo que quisiéramos … nunca lo hacen cual copias del suceso original.

Y si bien algunos sucesos parecen a la luz de la historia como ya vividos … por lo general terminan como muecas trágicas del pasado conocido.

Lo cual no quiere decir que cualquier gañán desconocedor de todas las artes humanas tendría chance de gobernar bien … sin tomar en cuenta las lecciones de la historia.

Caso típico de ignorancia en todos los idiomas es esa marioneta que se autodenomina «interino» …  que a cuenta del bulo se acaba de autoasignar siete millones de dólares pertenecientes a la Nación venezolana para repartir entre sus compinches en este 2022.

Pero si se trata de historia, cabe dejar de lado el caso venezolano, para que no crean los lectores que somos únicos … porque otros pueblos, incluso los que dragonean de sus culturas, a menudo no solo se equivocan … sino que lo hacen copiando errores del pasado y olvidando sus lecciones.

Ejemplo típico, la Europa, madre de la civilización occidental … la que logró el milagro de crear ya trasplantada a América una clase media potente y un proletariado ahíto de bienes de consumo.

Europa fue la parte del planeta más próspera apenas hace un siglo … cuando los yanquis eran un pueblo de vaqueros donde el trago de whisky local para muchos era el único lujo.

Bien: esa Europa, tras dos guerras mundiales, terminó tan empobrecida que sin el auxilio yanqui habría vivido entre revolución y golpes de Estado … y ahora marcha directo a volver a empobrecerse en esta guerra ucraniana, donde las masas, ayunas de líderes comprometidos con sus pueblos y países, van a terminar como apéndice desmilitarizado de EEUU.

En esa Europa destaca la caída de Francia.

País donde se forjó el mundo moderno, libre de reyes coronados por los Papas y, donde nacieron muchas de las ciencias y técnicas que en los últimos dos siglos enriquecieron al mundo … esa parte del mundo está en plena decadencia.

Sobre este tema de la decadencia caben muchos  aspectos: económicos, políticos y sociales … tantos como amplia es la vida.

De la Francia decadente que un día vota a Macron y otro a Marine Le Pen, Erick Éric Zemmour o  Mélenchon, me fijaré en un aspecto baladí … poco estudiado, pero real.

Los franceses andan molestos con los emigrantes que «están cambiando nuestro país».

Seguro … pero no dicen que sin esa fuerza de trabajo migrante … el país se queda parado.

Y eso sucede entre otras causas … porque hace varias generaciones los franceses no tienen hijos.

Prefieren tener perros y gatos … y la población autóctona desciende, hasta el punto de estar perdiéndose el espíritu del pueblo francés.

Gran ejemplo son los mejores actores del país galo: Brigitte Bardot y Alain Delon.

Curiosamente ambos son de pocos hijos y políticamente conservadores … aunque nunca han tocado el tema de la familia y sus costumbres.

Delon acaba de pedir en Suiza el derecho a una muerte asistida o eutanasia … y se lo han concedido. De manera que cuando esta columna se publique … se habrá «ido» ese actor que deja un fondo fiduciario para mantener dos albergues para perros y gatos callejeros.

Bello gesto, sin dudas … pero conociendo las posiciones políticas de Delon y también de Bardot … contra los migrantes, cabe señalar que ambos habrán sido grandes actores … pero políticamente son incoherentes.

Un país que quiere ser «potencia»… debe contar con un mínimo de población dedicada al proyecto de engrandecerse … y si los locales no tienen hijos, adiós los sueños de ser una potencia.

China, la India, EEUU y Rusia pueden ser y, de hecho, ya lo son … unas potencias.

Francia perdió el chance… España también.

 

Domingo Alberto Rangel