Entrevista | Omar Cruz: Las críticas me fortalecen, las necesito para seguir adelante

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Personajes históricos, fechas insignes, guacamayas y la estrella de la revolución ahora son parte de la identidad de Caracas.

Atendió la convocatoria y creó el nuevo escudo de Caracas con elementos que generan identidad en las caraqueñas y caraqueños | Texto Ricardo Romero | Fotos Vladimir Méndez

Caracas, a través de su historia, ha demostrado que es una ciudad insurgente. La Alcaldía de Caracas celebró los 212 años del inicio de la independencia de la corona española este 19 de abril. Bajo esa conmemoración, presentó públicamente los nuevos símbolos que acompañarán a las nuevas generaciones de caraqueños y caraqueñas.

Un nuevo himno, bandera y escudo a Caracas son parte de una acción decolonial que, según expresó la alcaldesa Carmen Meléndez, era una deuda histórica y política con el gentilicio y la identidad caraqueña.

De estos nuevos emblemas, el escudo ha sido uno de los que más despertó polémica en las redes sociales.

A este respecto, el autor del escudo, que fue favorecido a través de un concurso, convocatoria a la que fueron llamados los cultores en diversos ámbitos, accedió a una entrevista con Ciudad CCS. Se trata de Omar Cruz, reconocido artista caraqueño, que es famoso por sus representaciones de personajes vitales de la venezolanidad.

—¿Por qué te sentiste convocado al concurso, siendo tú un artista con gran trayectoria?
—Me enteré a través de una comunicación pública que hizo el Concejo Municipal de Libertador, convocando a los artistas plásticos para que participaran en la elaboración de un diseño de escudo, himno y bandera para Caracas. Al ver eso inmediatamente me sentí comprometido.

Porque como bien sabe mucha gente, siempre he estado preocupado por la imagen de nuestra historia, especialmente la del Libertador Simón Bolívar.

Estudié y descubrí cosas que a mis 60 años no había visto en profundidad. Lo que oculta el escudo colonial de Caracas. En eso me fui inspirando a participar, aún más, con elementos gráficos, salidos incluso de lo convencional. Porque yo sé que en los escudos muy poco se usan las figuras humanas, los rostros. Se usa más simbología. Pero me atreví a reivindicar lo que es nuestra verdadera nacionalidad. A través de nuestro insigne caraqueño Simón Bolívar, acompañado por una mujer. El color de la mujer, no es una casualidad. Con ello trato de hacerle recordar a la población la época de la esclavitud colonial. A su lado está un indígena al que yo llamo “Sin nombre”, para que cada quien lo llame como quiera: Guaicaipuro u otro nombre. Y este indígena representa nuestras primeras peleas, las luchas ancestrales.

—¿Las críticas de las redes sociales duelen?
—Fortalecen. Fortalecen porque esa es una cosa que yo necesito para seguir adelante. Yo de las adversidades saco lo bueno siempre, y como a veces esas adversidades y esas críticas no tienen nada bueno, yo simplemente sigo adelante.

Una de las críticas más tristes que he escuchado de algunos caraqueños, compatriotas, fue en referencia a las guacamayas. Porque yo sé que todos los elementos que están puestos allí son pensados, no son puestos al azar. Entonces, me comentaron que la guacamaya es el reflejo de la incapacidad del gobierno para eliminar una plaga. Ya que la guacamaya está destruyendo nuestro ecosistema natural.

Imagínate tú, el grado de degradación mental que tiene cierta parte de la población, para llegar a esos extremos de meterse con un ave, que lo que en realidad hace es dar a conocer a Caracas y a Venezuela. Un ave que comparte desde cualquier ventana con cualquier ciudadano de Caracas. Cuando nos referimos a las guacamayas de Caracas, vemos que en el mundo hablan positivamente de ellas y de la ciudad. Y eso es lo que yo represento allí (en el escudo). Porque aparte de eso, más el mal llamado gonzalito, representa, si se quiere, a todo el gentilicio caraqueño, la hospitalidad con la migración mundial. Porque nosotros, aquí somos de brazos abiertos. Desde la época de la colonia, hasta hoy, nosotros siempre hemos recibido a los que vienen con los brazos abiertos; y es un reflejo diario.

—Hay quienes consideran que el escudo que tú hiciste tiene un sentido pedagógico, para que los niños se formen. ¿Qué piensas cuándo dicen que el escudo que elaboraste es muy primario?
—Quizás mi escudo no sea el mejor diseño del mundo, pero considero que ideológicamente sí está enlazado con lo que es el renacer de los nuevos tiempos. Allí están cada uno de los elementos que estudié con profundidad. Desde las cadenas rotas, hasta el gonzalito, tienen un significado histórico, que nos marca a nosotros como ciudadanos, independientemente de la ideología que tengamos. Yo creo que las críticas nacen porque fue hecho en tiempos de revolución, porque si lo hubiese hecho otro artista -pasó, por ejemplo, con el rostro del Libertador, que yo también he sido siempre crítico- otro gallo cantaría.

Además, mi trabajo siempre tiene esa misión: captar a la población infantil, a esa población que siempre está por ahí con una historia que jamás nos contaron. Y qué mejor manera de empezar que con los niños para sembrar una nueva conciencia del nuevo hombre. Esa es mi preocupación, y ese siempre ha sido mi norte y mi sur, adonde vaya.

—¿Por qué no colocaste la fecha de la fundación de Caracas al escudo?
—Hay una fecha que, supuestamente, es la fundación de Caracas como lo es el 25 de julio de 1567. Y no existe en ninguna parte ni en Venezuela ni España, de ser esa la fecha exacta del origen de Caracas. De manera que no hay fecha para nosotros celebrar la fundación de Caracas.

Realmente, es una fecha que yo como ciudadano caraqueño, voy a tratar de borrar de la historia de la mente de los niños. Porque no voy a permitir que ellos sigan celebrándole a un apóstol que no conocen, que no es parte de nuestra historia, que es el patrón de la corona española.

—Sobre la colocación del escudo en la casa de Bolívar…
—Como parte de la historia soy de la opinión de que ahí se debe quedar y que gracias a Dios tenemos un espacio arriba para el nuevo. De manera que quede uno arriba y otro abajo.

—Pasando a otro tema… ¿Cómo es Omar Cruz cuando construye? ¿Tienes algún ritual?
—A veces yo mismo me pregunto, ¿de dónde me llegan las cosas? Yo estoy durmiendo y me llegan cosas. Frases que vienen a mí y digo “bueno, voy a escribirla”. Yo me la paso con una libreta en la cama y voy escribiendo porque si no, se me olvidan. Como lo que escribí hoy. Donde no traté de borrar la historia, pero la escribí con la verdad.

En realidad, es el pueblo que me inspira. Es la gente que me inspira. A lo largo de mi carrera como caricaturista desde los años 70 en la revista Resumen mucho antes de El Camaleón, trabajaba dibujando las portadas. Y tiene que ver mucho con tu pregunta. Yo estaba antes en la agencia de publicidad, como dibujante, y Graterolacho me invita a formar parte de un proyecto humorístico, porque en ese momento no había suplemento humorístico como ahorita los hay. Entonces, se me da la preocupación sobre mi participación y mi propio personaje, y me viene la idea de hacer “El ranchito”. Como dije anteriormente, basado en mi barrio, de lo que dice la gente en un barrio. Y por eso, el éxito de “El ranchito”. Jamás me imaginé que iba a ser tan rotundo. Honestamente lo digo. Porque son cosas que uno en su rancho dice. Por ejemplo, te sirven un plato de caraotas y dices: “ay, qué rico este caviar. Tráeme el vino”, y te ponen un vaso de agua. Así es uno en realidad. Por eso la gente se identificaba tanto con “El ranchito”, y hasta el sol de hoy me lo piden.

—¿Qué proyectos tienes actualmente?
—Bueno, ahora tengo un proyecto que le he presentado al Ministerio de Educación. Estamos en la espera de su aprobación. Es una colección bolivariana de los 200 años de la Batalla de Carabobo, que se llama “Campos de Libertad”, donde pongo allí a los personajes de nuestra historia para que los niños lo coloreen. Y yo pienso que esa es una de las formas más positivas de iniciar a los niños en la historia. Porque ellos al ver a un Miranda, a un Bolívar, le van a preguntar a sus papás inmediatamente, a quién van a colorear. Y sus padres les van a responder “mira, tú estás dibujando allí a fulano”. Esas son cosas que los van a llevar a ellos (los niños) a investigar un poco más en eso que ellos están coloreando. Eso es lo que yo considero. Y ahorita estoy terminando uno sobre el 19 de Abril, y estoy haciendo uno para el escudo de Caracas.

Aprovecho para que todos los estados pongan sus bardas en remojo, y revisen bien sus escudos porque estamos en nuevos tiempos, y bien propicio sería que tomaran cartas en el asunto, ya que he visto logos por allí, con símbolos de la colonia y del nuevo orden mundial de los Illuminati.

A 212 años del inicio de la independencia, las utoridades de Caracas, presentaron los símbolos que derrotan al colonialismo.

—Además de los proyectos con el Ministerio de Educación, ¿qué otros tienes?
—Tengo un proyecto hermoso que no es solamente para Caracas sino para Venezuela entera. Que es convertir el Palacio Municipal en un museo de historia. Que sería el primer museo de cera en Caracas y en Venezuela. Hechas con calidad y al nivel de otros países. Para eso estoy con el artista Israel Linares, que fue quien hizo el Miranda que está en el Parque del Este, será un nivel de esculturas de cera superior. Además, un conjunto de cosas que tenemos en el país, que el venezolano desconoce.

Aquí mismo, en el Concejo Municipal está el Salón de los Escudos, y entrar allí es sentir la energía de la colonia. Y esas son las cosas que queremos sustituir por las nuestras. Asimismo, al lado del Salón de los Escudos colocar los escudos de los caraqueños, de los venezolanos. Y convertir eso en un espacio para todos nosotros.

Aprovecho de invitar al pueblo venezolano para que vaya a sus museos.

—Los que conocen tu estética sospechan que hay algo tuyo en “Súper Bigote” ¿Fue ese personaje creado por ti?
—El presidente de la República (Nicolás Maduro) me llamó y me dijo: “Omar tengo un personaje y quiero que me lo diseñes”. Y yo, bueno, diseñé “Súper Bigote”, le diseñé todos los personajes que van apareciendo en la serie. Mas las animaciones no las hago yo. Yo hice fue un cómic que está por salir. Pero el guión es un poco duro porque está escrito a partir del diálogo de la oposición, y el Presidente está un poco cauteloso en eso, porque él quiere su “Súper Bigote” más que todo para niñas y niños.

Además, quiero informar que hice una propuesta al Presidente sobre una figura de acción, es decir, un muñeco para los niños. Para dárselos a los muchachos. Es de “Súper Bigote”. Le lancé la propuesta y ahora estamos en espera de su aprobación.

—Cuéntanos cómo fue tu historia con Chávez.
—Mira, yo conocí a Chávez en Yare. Yo lo quería conocer como mucha gente quería hacerlo. Lo dibujé como dibujé a Bolívar o a Zamora. Me llevo el dibujo al irlo a conocer. Un preso le tiró el dibujo con una piedra y él me mandó a llamar.

Me hizo pasar como un familiar de él. Cuando yo entro a su celda, iba como un hombre admirándolo, y resulta que me consigo con un hombre que me admira. Cuando yo llego ahí a la cárcel de Yare, veo mis trabajos pegados en las paredes. Resulta que el admirador era también admirado por Chávez.

A mí me sorprendió mucho cuando él me ve y me dice “Epa Omar”, como si me conociera de toda la vida. Yo me esperaba otra cosa. Y ahí me sentó en la camita de él a hablar. Y hablamos bastante.

De allí surgió una amistad hasta el sol de hoy. Yo sigo amando al Comandante Chávez. Lo digo con propiedad porque él me enseñó a mí a amarlo. Porque él me amaba a mí también. Surgió una amistad como muchas que yo tuve. Yo siempre traté de mantenerme allí fiel a él. Así fue como yo conocí a ese señor.

Todos sabemos el gran comunicador que era Chávez y yo aprendí mucho de él.
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*Biografía Mínima

Nació en Caracas el 21 de marzo de 1962. Artista plástico que destaca como pintor, ilustrador, dibujante, escultor, escritor y creador de cómics, además de desempeñarse como diseñador gráfico y comunicador popular. Como escritor, publicó un libro de investigación sobre el golpe del 11 de abril, Grita el silencio, palabra escrita para acordarme (2002), la novela Palabras para un adiós, un canto a la vida (2004), El loco soy yo… apuntes, que es una compilación de sus poemas. Ha recibido múltiples premios y reconocimientos, entre los cuales destacan dos Premio Nacional de Periodismo, en 2005 y 2010.