TINTE POLISÉMICO | Modas gerenciales

Héctor E. Aponte Díaz

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No solo en el mundo de las pasarelas y las modelos se habla de la moda y la colección de la temporada, también podemos realizar la extrapolación al ámbito organizacional y gerencial. Así hoy a través de los distintos medios de divulgación, incluyendo los digitales, particularmente en publicaciones y la bibliografía especializada en negocios, administración, economía, finanzas, etc., se difunden y se popularizan las “Modas Gerenciales”.

Teorías X, Y, y Z, Gerencia por Objetivos, Calidad Total, Planificación Estratégica Empowerment, Outsourcing, Coaching, Reingienería, Downsizing, Balance Score Card, Valor Económico Agregado, entre muchísimos otros términos y expresiones, que curiosamente aluden al origen de los autores, centros académicos que distan mucho de nuestros propios contextos y realidades como latinoamericanos.

Una moda gerencial se define como una creencia colectiva, difundida y relativamente transitoria, según la cual ciertas técnicas están a la vanguardia de la gerencia, (Abrahansom, 1996). Cada nueva moda pretende definir el “estado del arte” de la gerencia, la técnica que ofrece no es necesariamente un avance, pero sus creadores la defienden y sostienen, que es un novedoso aporte, pero en muchos casos resulta ser un redescubrimiento o una reinvención de viejas técnicas o,  podríamos establecer la  analogía, como los ciclos o retornos de las modas en los atuendos y prendas.

Los productores de moda gerencial capturan la incipiente demanda de nuevas técnicas, seleccionan una que pueda satisfacerla y su aceptación clarifica el camino o la tendencia que deberá adoptar la próxima moda, para dar continuidad a un asunto en el cual subyace una motivación eminentemente de naturaleza económica. Se trata de un negocio que se sintetiza utilizando un anglicismo más. Es simplemente más “marketing”.

La industria cultural estadounidense, como sofisticado mecanismo de dominación y justificación ideológica, tiene también en el mundo empresarial, la fuente de la mayoría de las modas gerenciales que deben ser analizadas desde las perspectivas de las tendencias, acontecimientos, obras y autores que se apegan a la lógica de la racionalidad del Sistema Capitalista. Por citar un ejemplo, los términos Downsizing y Outsourcing obedecen necesidades pragmáticas, coyunturales, que solventan situaciones que exigía a las grandes empresas disminuir su número de trabajadores, tercerizar ciertos servicios o procesos, sujetarse a la lógica de la maximización de las utilidades, es decir la minimización de los costos de producción de los negocios.

Los productores de moda gerencial elaboran argumentos para convencer a los gerentes de que la técnica seleccionada es eficiente e innovadora. La literatura gerencial se convierte en el principal vehículo de difusión, los famosos “Gurués” utilizan la industria del libro popular, profesores, revistas y la bibliografía académica se articulan para potenciar la campaña, los “Consultores” se incorporan al juego, surgen voceros y autores que comunican en foros y fastuosos eventos en forma vigorosa y entusiasta, se promete cumplir con el sueño de cada gerente, una fórmula de éxito, que generará ganancias, ahorrará costos en forma inmediata.

Como guinda del postre se precisan casos exitosos, anécdotas y situaciones que demuestran la aplicabilidad y eficacia de las nuevas recetas puestas en práctica, encabezadas esas experiencias por los prestigiosos ejecutivos que han sido responsables de vincular esas ideas generales a situaciones particulares en sus respectivas organizaciones, paradigmas que debemos todos atender, estudiar y aplicar.

Podemos agregar que el cambio constante, la incertidumbre reinante y la necesidad de adaptación a un entorno dialéctico, la sustentabilidad del planeta y los requerimientos de soluciones a las nuevas necesidades de los negocios, constituyen elementos que dinamizan la confección de las modas gerenciales que coadyuvan a la adaptación del Modelo Capitalista.

Cuando nos paseamos a través de los Siglos XX y XXI y consideramos los aportes de cada una de las Escuelas de la Administración, de lo que denominamos el pensamiento organizativo, también conocida como la evolución histórica de la disciplina administrativa, verificamos que desde la llamada Escuela Científica, pasando por la Escuela de las Relaciones Humanas, el Enfoque Sistémico o la Teoría de la Organización, Escuela Matemática, los Neoclásicos, etc., verificamos como los supuestos teóricos, y las realidades y problemas objeto de análisis, han atendido a las necesidades de adaptación empresarial, en la búsqueda de la eficacia y eficiencia organizacional en su afán por el lucro y la rentabilidad.

Las modas gerenciales tienen su ciclo natural, invención, auge y adopción. Comienza luego su fase de desencanto y obsolescencia y es cuando  la propia literatura especializada comienza a hablar de las condiciones de aplicación, desventajas y limitaciones de la técnica. Así surgen los detractores y se prepara el terreno para su abandono y se abona para la nueva receta que supera a la que entra en periodo de desuso, como la moda.

Como conclusión, las modas gerenciales deben ser sometidas al análisis crítico en nuestras organizaciones, no deben ser implantadas de forma automática. Su contextualización es imperativa, al igual que el cuestionamiento y la discusión que debe operar previo a su formalización y aplicación como proyecto organizacional.

 

Héctor E. Aponte Díaz