La araña feminista | Hoy nos felicitan, mañana nos matan

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Me es imposible romantizar la maternidad, cuando esta se impone como un requisito biológico y social, que ninguna mujer puede incumplir sin que caiga sobre ella el estigma de la contra natura. Porque la maternidad, en nuestras sociedades machistas, no es un derecho, es una obligación. Solo la minoría de las mujeres tiene el privilegio real de asumir este ejercicio como elección consciente de vida.

A las mujeres-madres se nos niegan las condiciones y oportunidades, de manera real y efectiva, para que en el ejercicio de la maternidad seamos felices, saludables (física y psíquicamente), sujetos plenos de nuestra propia existencia. Por el contrario, la mayoría de las maternidades se viven en condiciones de vidas tan limitadas que se hace inaccesible costear los gastos básicos para garantizar la alimentación, la salud física y psíquica, la educación, la higiene y la recreación que lxs hijxs demandan. Mientras el Estado fija una pensión simbólica al padre, y da a los hogares de la patria una “ayuda” que no cubre el valor de un kilo de queso.

Ante la realidad de “el hogar” como el lugar más inseguro para las mujeres, la sociedad exige a estas el silencio por el bien de la familia, por la estabilidad de lxs hijxs. No importa si este sacrificio implica para las mujeres la pérdida de la vida.

No se puede romantizar en una sociedad que invisibiliza la violencia machista y se vuelve muda ante la orfandad de lxs hijxs de las asesinadas por la misoginia.

Es hipócrita romantizar la maternidad en una sociedad que obliga a las niñas, adolescentes y mujeres a gestar el fruto de una violación. Que no educa a los niños para que no violen, condicionando a las mujeres, desde la infancia; a asumir las responsabilidades sexuales masculinas.

Una sociedad constituida desde la prerrogativa masculina, que desvía la mirada cuando nos violan, nos golpean, nos insultan, nos humillan, nos acosan y nos matan. Que nos culpa por la violencia misógina que vivimos o que viven nuestras hijas. Que no acompaña a las madres que luchan para obtener justicia para sus hijas violadas, asesinadas.

En estas condiciones se hace impensable para nosotras el cuento de hadas que romantiza a la maternidad. Abrazamos sororalmente a todas las mujeres-madres sobrevivientes de VBG (Violencia basada en género), y a las mujeres-madres que llenas de dolor y de impotencia, pero también de certezas, luchan para que haya justicia y caigan los violadores y femicidas.

Gabriela Barradas

La Araña Feminista teje la red de colectivos de mujeres socialistas de Venezuela. Este es un espacio reflexivo e informativo sobre nuestras luchas y conquistas. La unión de nuestras voces construye el socialismo feminista.

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