AHORA LOS PUEBLOS | Manuela, Jonathás y Nathán en Pichincha

Anabel Díaz Aché

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La mañana tuvo un sol esplendoroso, radiante,

como de gloria; para señalar el triunfo de los patriotas… (1)

Manuela

 

 

El 24 de mayo de 1822 a las faldas del volcán que protege a la ciudad de Quito el ejército Libertador, comandado por el General Antonio José de Sucre derrota al General realista José Aymerich, en la Batalla de Pichincha, logrando la independencia de la provincia de Quito y su posterior anexión a la República de Colombia.

Todos los relatos historiográficos reseñan la hazaña de los hombres que junto a Sucre atravesaron en la noche el volcán que alcanza 4.600 metros de altura, y el heroísmo del teniente ecuatoriano Abdón Calderón quien recibiendo cuatro heridas se negó a abandonar el campo de batalla, ofrendando su vida por la libertad. Sin embargo, muy poco  se reseña sobre la participación de las mujeres en todo el proceso independentista, lo que nos obliga como investigadoras a reencontrarnos con documentos, datos y testimonios que pudieran demostrar la participación de las mujeres en todos los frentes de lucha, para de una vez por todas, abandonar la idea romántica de la mujer que espera bordando en la sala de su casa, las noticias de una guerra que, suponemos peleada exclusivamente por hombres.

Sería poco razonable creer que un pueblo se puede ir a la guerra, sin contar con la disposición de la mitad de su población representada en sus mujeres, las criollas, las mestizas, las esclavizadas, las mujeres de nuestros pueblos originarios, emprendieron junto a los hombres la dura lucha por lograr la independencia y la conformación de nuestras repúblicas. Manuela Sáenz constituye uno de los mejores ejemplos, que podemos resaltar sobre el papel de la mujer en la guerra de independencia. No sólo por su participación directa que la convierte en protagonista de los sucesos, sino también porque en vida y aún después de muerta su figura se hizo epicentro de todo tipo de prejuicios que, los enemigos del Libertador usaron en su contra. Del mismo modo, fue querida y reconocida por los bolivarianos, durante su relación y luego de la muerte del Libertador que, significó para Manuela, como para los leales persecución y exilio.

En la breve reseña sobre lo acontecido el 23 y 24 de mayo de 1822 que, la propia Manuela hace en su Diario de Quito, podemos encontrar su visión de la guerra, sus ideas libertarias y la actuación de una mujer valiente y decidida a defender sus ideales. Considero importante resaltar su participación en Pichincha porque sucede antes de conocer a Bolívar.

“Ya le he impartido órdenes a Jonathás, yéndose con Nathán a recoger información que sirva como espionaje, de dónde se encuentran las fortificaciones y los puestos de defensa de los españoles, para mandarles dicha información a los patriotas.” (2) La participación organizada por Manuela servía con acciones de inteligencia para propiciar la actuación del Ejército libertador.

Su intención era la de actuar directamente en el campo de batalla pero, no le fue permitido en esta oportunidad. “Los señores generales del ejército patriota no nos permitieron unirnos a ellos: mi Jonathás y Nathán sienten como yo el mismo vivo interés de hacer la lucha; porque somos criollas y mulatas a las que nos pertenece la libertad de este suelo.” (3) En su relato deja clara su idea de igualdad entre las castas pues, no establece diferencia entre ella como criolla y sus mulatas compañeras de lucha, en pertenecerles la libertad del suelo patrio.

A pesar de la orden de toque de queda para la población civil, bajo castigo de cepo, Manuela junto a Jonathás y Nathán, la desafían arriesgando sus vidas y avanzan al encuentro de las fuerzas patriotas: “Ahora vamos rodeando la cordillera hasta llegar a las proximidades de Quito, recibiendo postas con noticias de graves acontecimientos, porque los realistas están por todas partes.”(4)

Además de cumplir funciones de correaje informativo a medida que se desarrollaba la batalla, prestaron servicios asistencia médica a más de 140 heridos de las filas patriotas: “Llegamos de auxiliar a los heridos y ayudar a calmar sus dolencias con bálsamo del Perú e infusiones de amapola.” (5) No obstante, de los acciones directas a favor de  la causa independentista, Manuela también aportó recursos materiales para garantizar parte de la logística de las fuerzas patriotas: “Le he enviado al general Sucre, a quien he conocido en persona y es muy agradable y fino en su trato, una recua de cinco mulas, yendo Juan a entregarlas, con raciones de comida.”(6)

Manuela, Jonathás y Nathán cumplieron funciones conspirativas, de inteligencia, comunicación, asistenciales, y de apoyo logístico durante este crucial enfrentamiento para la liberación de Quito. Es  necesario señalar que, haber sido descubiertas, les hubiese costado la vida. Sobran razones para que los pueblos de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, les reconozcan su lugar en la lucha independentista y honren dignamente su memoria en este Bicentenario de la Batalla de Pichincha.

Anabel Díaz Aché

Fuentes Consultadas:

(1) Instituto Autónomo Centro Nacional del Libro (2020). Las más hermosas cartas de amor entre Manuela y Simón acompañadas de los Diarios de Quito y Paita, así como de otros documentos. Fundación Editorial El Perro y la Rana. Disponible en: file:///C:/Users/nata/Downloads/Cartas-de-Manuela-y-Simo%CC%81n.pdf