La Araña Feminista | Visibles siempres, ocultes nunca

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Desde el 31 de marzo de este año la comunidad trans con apoyo de personas no binarias, lesbianas, homosexuales, bisexuales y aliadxs hemos estado llevando nuestra bandera de lucha para obtener el derecho a la identidad. Nuestra meta es lograr la aplicación del artículo 146 de la Ley de Registro Civil para el cambio de nombre. Solicitud que ha sido ignorada por las diversas gestiones institucionales desde el 2009; 12 años esperando la aplicación de un artículo y que el Estado se niega a cumplir por transfobia.

Exigimos nuestros derechos como personas que nacimos en este país y hacemos visibles las deudas históricas que tiene el Estado venezolano.

Estos últimos meses nos hemos dedicado a visitar todas las instituciones que insisten en ignorar nuestras demandas como lo son: el CNE, la Asamblea Nacional, la Fiscalía y el TSJ. Las instituciones públicas continúan ignorando no solo esta solicitud de la comunidad trans sino de toda la comunidad LGBTIQ+. Estamos ante una falta de voluntad política para que nuestras demandas sean escuchadas.

Continuaremos tocando las puertas, siendo visibles, agitando las calles y alzando nuestra voz contra la injusta actitud de quienes deben ser servidores públicos pero se dedican a juzgarnos por sus prejuicios religiosos, en un Estado que es laico por mandato de la CBRV. Nuestro reclamo es que cese el bloqueo mental que evita que nuestros DDHH sean consolidados de una vez por todas. No es un asunto solamente de leyes sino un cambio cultural, avanzar sin miedo a las nuevas identidades y expresiones que no detienen un país, sino que lo enriquecen con su diversidad.

Todas las personas somos importantes y tenemos derecho a tener una vida sin discriminación, sin violencia y con una identidad legal que se corresponda a nuestra expresión. Tenemos derecho a no tener miedo, nuestra intención no es borrar a nadie. Por el contrario, queremos que cada persona sea respetada tal como es, sin sufrir violencias, humillaciones y tratos crueles. Simplemente queremos una vida mejor. Como toda persona tenemos sueños que cumplir. Ni más ni menos, iguales derechos.

Los 17 de mayo los utilizamos para hacer un llamado al amor y una oportunidad para detener el odio que nos ha quitado vidas de compañeres, a manos de quienes no tienen la razón. ¿Tan difícil es respetar la vida en su diversidad? Las orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género no son contagiosas, estamos exigiendo lo que merecemos como seres humanos.

CIUDAD CCS / PAUL MARTUCCI