Este es el último año para que Tomás Musset siga con su vacilón de “Humberto, a ti sí te ha costado llegar a los 70”, sin embargo, todavía quedan 365 días por delante para llegar a ese número redondo, que asusta por la expectativa de vida en Venezuela que es precisamente después de las 7 décadas. Siempre dije a mis hijos cuando cumplieron 30, que de ahí a los 60 es un tris, pero los próximos 10 ocurre como un frenazo y transcurren lentamente.

Lo que sí sé es que los transcurridos hasta este mágico 69 han sido pródigos y de pana no me quejo. A los 17 viajé a Miami de vacaciones, luego ya vivía solo en Bogotá, compartía apartamento con mi compadre Alejandro Higuera y Domingo Marino, y debo decir que esos 3 años estudiando en la Universidad Javeriana fueron del carajo. Allí conocí mi primer amor, Dilcia, mi única esposa porque nunca me divorcié.

Luego vino la UCV, que fue otra etapa muy sabrosa, aunque me tocó vivir de becas y ya no tuve el dineral de Colombia, pero siempre me defendí, y hubo abundancia que llegaba por magia. Llegaron los hijos y muchos estudios, Letras, estudios simultáneos de Antropología y Sociología, la maestría en la Simón Bolívar, equivalencia en Comunicación Social, que me encaminó por el periodismo que ya venía ejerciendo desde los 70. En los 80 me gradué en Letras y vino la época de la salsa en El Diario de Caracas, allí entrevisté a medio mundo, quedó un libro inédito que saldrá algún día, me fui a París por 10 días y me quedé 3 meses, incluyendo el Festival de Cannes, asistí por 25 años consecutivos al Festival de Boleros de Oro de Cuba, a Estados Unidos más de 30 viajes, 17 días en Japón, Madrid varias veces, Martinica, Panamá, Dominicana, Cancún y varios más, dirigí 3 años el suplemento La Noche, en el diario Reporte, un mes en NY en un curso de inglés… produje 14 CDs, 20 años en Mavesa, dirigí revistas, 2 cortometrajes, 4 libros, entre otras cosas interesantes, incluido un último amor.

Hoy, en estos 69, me declaro periodista, escritor, locutor, conductor de TV, aficionado al amor y cineasta. De pana que no me puedo quejar… jajaja.

Humberto Márquez