Un túnel del tiempo en el casco central

0
El Museo de Caracas abre sus puertas e invita a identificarnos con nuestra historia. Fotos Javier Campos

En el Museo de Caracas, ubicado en el Palacio Municipal, en pleno casco central, pareciera que el tiempo retrocedió y trajo consigo a muchos personajes y objetos importantes que desfilaron en cada rincón de este recinto.

Una campana que data de los años 1500 reposa en la entrada de la Capilla de Santa Rosa de Lima, que fue el punto de partida: en sus alrededores se declaró la Independencia de Venezuela, el 5 de julio de 1811. Por fortuna estuvo en ese momento el pintor Juan Lovera, quien inmortalizó a todos los presentes con su lienzo frente a un hecho crucial, y tan solo imaginar al Generalísimo Francisco de Miranda presente o sentado en una de las sillas en exhibición, pensativo y atento ante todo lo que sucedía, produce un escalofrío agradable, acompañado a su vez de un orgullo por este venezolano universal.

También encontramos un púlpito que sirvió para dar la misa y la defensa de tesis de grado de aquellos estudiantes que cimentaron el nacimiento de la actual Universidad Central de Venezuela.

Como dato tragicómico, algunos tesistas no lograban aprobar satisfactoriamente su defensa, y desde un balcón, los integrantes del jurado les adjudicaban un sobrenombre despectivo a los estudiantes; esto representaba una humillación para cualquier joven de la época, sobre todo quienes venían de familias pudientes y tras el desprestigio de sus familiares al no lograr graduarse, antes de llegar a sus hogares, preferían quitarse la vida que vivir de la deshonra a la familia. Esta y otras anécdotas del Museo de Caracas fueron contadas al equipo de Ciudad Ccs durante el recorrido, bajo la guía del profesor y escultor Leonel Moreno, una especie de intermediario entre el pasado y el presente que habla con tanta naturalidad y cercanía que respeta la historia pero nos pone delante de hombres de carne y hueso, con virtudes y defectos.

Estos espacios resguardan el acta que contiene la renuncia del capitán general Vicente Emparan, el primer y único mandatario español que ha tenido Venezuela, en ser destituido por la mayoría y en una sola voz. Durante el recorrido, tuvimos un lapso y nos olvidamos por completo del bullicio capitalino, teníamos la sensación de querer vivir allí, rodeados de tanta tranquilidad y fantasmas del recuerdo.

En la siguiente sala nos encontramos con el arte original de Armando Reverón y Emilio Boggio, dos pesos pesados de las artes plásticas venezolanas, quedábamos absortos ante sus magistrales obras originales y poder observar los trazos de sus pinceles.

Escuchábamos asombrados los relatos de Moreno, unos cargados de humor e ironía, y soltó una frase que haría resucitar a José Ignacio Cabrujas para acompañarnos en el recorrido: “La historia de Venezuela es de pinga por dos razones: te hace arrechar y también te hace reír”. En los espacios del recinto brilla la obra del pintor, caricaturista y tallista costumbrista (valga la ista) Raúl Santana Moller, quien con sus muñecos representó a la Caracas de los techos rojos y a algunos personajes entrañables de la ciudad. El Museo de Caracas brinda un viaje gratuito por el tiempo, lleno de momentos, memorias, conocidas y desconocidas, con el protagonismo de personajes que alguna vez leímos o llegamos a ver en sus retratos o fotos.

CIUDAD CCS / EMMANUEL CHAPARRO RODRÍGUEZ