VITRINA DE NIMIEDADES | ¿Personas menstruantes?: coletazos, una discusión que apenas comienza

Rosa Elena Pellegrino

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Una sabe que la menstruación es un “temazo” biológico, una relación amor-odio con el cuerpo, pero nunca llega a imaginar realmente cuán hilarante puede resultar hablar de este proceso hasta que una fake news pone el tema en el ojo del huracán. Proveniente de Chile, la mentira sobre la sustitución de “Mujeres” por “Personas menstruantes” en un proyecto de ley destacó un contrapunteo de género, con nuevas expresiones como “Personas eyaculantes” (algunas, muy precoces), y también recordó que muchos tabúes gozan de tan buena salud que lucen inmortales a un cruce de covid-19 con viruela del mono.

La discusión desató un tsunami semántico que, como muchas cosas en la vida, opaca lo importante. Hablar de menstruación hoy sigue siendo un tema que nos guardamos para ciertas amigas, familiares, consultas médicas y, según la suerte de nuestra ovulación, algunas parejas. Sigue siendo un asunto vergonzoso en ciertas circunstancias: ¿cuántos jefes y jefas entenderían hoy que alguien no puede ir a trabajar porque menstruar simplemente causa dolor? ¿Cómo explica una que está al 50% de su capacidad?

A lo sumo, este proceso llega a entenderse como un estado de ánimo, una explicación estigmatizante para el mal humor. Si usted no ha escuchado por ahí, a gañote limpio y fuerte, una frase como “¡Estás reglúa!” o “¿Qué te pasa? ¿Tienes la regla?”, ha tenido suerte. Si lo ha dicho, no se sienta mal, tampoco se regodee: esas expresiones pueden salir igual de la boca de un hombre como de los labios de una mujer. Así que no es un asunto exclusivo de género.

Resulta curiosa la percepción de un proceso biológico que, en términos cotidianos, es más que eso. En unos casos, puede ser un signo de buena salud; en otras, puede revelar una enfermedad. Puede ser un lamento o un agradecimiento a la vida, que puede sonar a “¡Me vino!” o “Tengo un retraso”, según la circunstancia. Puede ser un signo del paso de los años y, también, el factor decisivo para la procreación… Pero muchos prefieren quedarse con el tabú.

Como si no fuera suficiente, a ese panorama se suma el descubrimiento semántico: el término “Personas menstruantes” no es nuevo. Es una apuesta para incluir a personas transgénero y poner un grano de arena más en la lucha contra el lenguaje sexista. Pero, como era de esperarse, una cosa es el propósito y otra cómo termina entendiéndose en ciertos sectores, especialmente frente a un potente muro cultural donde la regla es un asunto femenino.

Esa visión se ha reafirmado desde el mercadeo, la educación y la mediática. En la década de 1990, en nuestro país se hizo famosa una marca de toallas sanitaria con eslóganes como “Totalmente mujer” o “Los días en que te sientes más mujer”. Aunque 30 años han pasado, el mensaje sigue siendo el mismo, con otros colores, modelos y discursos.

El choque, así sea colmado de bromas, era inevitable, especialmente cuando hablamos de identidad de género y construcción de inclusión. Nunca se estará lo suficientemente preparado o preparada para llevar en paz semejante disputa simbólica y eso es otro problema, porque el debate apenas comienza.

Rosa Elena Pellegrino