LETRA VEGUERA | Chávez y la Filven

Federico Ruiz Tirado

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En días pasados comenté por escrito a la periodista argentina Ester Stelberg, de Hipótesis, y buena amiga que conocí en París durante un homenaje al Che Guevara, que la Filven era inconcebible sin Chávez.

Le conté que en ocasión del 400° de la aparición de la obra de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, en el 2005, el presidente Chávez obtuvo la milagrosa licencia para editar en Venezuela un millón de ejemplares del libro más popular que la Biblia, y magistralmente prologado por José Saramago, y así sembró las calles de Venezuela de la obra más celebrada y difundida de la lengua castellana en el mundo entero.

Las empresas privadas de la comunicación de España y de algunos países de la América Latina se revolcaron de desconcierto y Vargas Llosa sufrió de una severa y delirante crisis de vértigo, que le tambaleó la alcurnia cuando Chávez hizo suya, extendiéndola al pueblo venezolano, la épica de Cervantes, y contra los molinos de viento de entonces, los venezolanos se entregaron a la aventura de leer mientras reconstruían su razón de ser a través de esa brújula que significaba el habla, el decir, ese don de la palabra de Chávez que hizo posible adentrarse en los trasfondos de la historia venezolana.

Chávez sacó al país del molde rentístico petrolero y a la cultura producida por la élite de entonces, por los reyezuelos que lo gobernaban y mostraban la pobreza como un defecto de la naturaleza.

Chávez fue el primer gran provocador de ese orden y de otros más: nos enseñó a leer la historia porque él fue un gran lector, a descubrir las entrañas de un país que ignoraba  sus raíces y, en consecuencia, los idearios libertarios de Simón Bolívar, de Simón Rodríguez, Sucre y toda la gesta independentista.

Chávez sacó del anonimato a la mayoría y la condujo a la lectura y al conocimiento de la venezolanidad, entendida en términos de su soberanía y su carácter antiimperialista.

A través de las misiones Robinson y Sucre, el país empobrecido comienza a protagonizar un proceso de inclusión que le ha permitido hasta ahora ejercer un modelo participativo de democracia y elevar su conciencia política.

Le explicó el sentido del habla y por eso mismo de la lectura como armas liberadoras al pueblo.

Multiplicó los panes y los libros, como reza un carnet de identidad escrito por Leonardo Ruiz Tirado en una oficina del instituto que alberga todas sus lecturas.

Los días 2, 3 y 4 de junio la Filven se reunirá en el Teatro José Esteban Ruiz-Guevara, de Barinas, tierra donde ambos nacieron y fundaron una relación profunda y determinante.

Federico Ruiz Tirado