Desde el barrio Las Flores llaman la atención de las autoridades

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Unas cien familias conviven en el lugar.

El barrio Las Flores fue fundado hace ocho años y está ubicado en el kilómetro 18, frente al recién creado Barrio Alto de Las Tomas en Fila de Mariches, municipio Sucre del estado Miranda. Sus habitantes, unas cien personas aprimadamente, en su mayoría madres solas, nos invitaron a conocer su día a día.

Nos recibe una representación de este barrio, encabezada por las familias Martínez, Rivero, Rodríguez y Pedroza, quienes nos dan la bienvenida y exponen la dura situación que atraviesan, indicando que es la primera vez que un medio de comunicación se hace presente en su comunidad. Nos viene a la mente la canción Techos de cartón, del padre cantor Alí Primera.

La realidad que se palpa con estas familias es la ausencia de patrullaje y estaciones policiales, de ambulatorios de salud y escuelas. Deficiencia en la infraestructura, así como en los servicios del aseo urbano, el transporte público, el gas, el agua, la electricidad. La que obtienen es tomada de otros sectores.

¡Hasta casas improvisadas de zinc, tablas, cartón ¡y bolsas de plástico! “Sobrevivimos a la buena de Dios. Pedimos a Ciudad CCS que oiga nuestro clamor y se hagan presentes las instituciones del Gobierno nacional y regional, para que conozcan la realidad de estos sectores.

“Hace tiempo nos organizamos para impulsar un consejo comunal y el clap, pero no ha sido fácil atender estas problemáticas (…) ¡Acá hay hambre, enfermedades y fieras necesidades! ¿Dónde está el alcalde? ¿Dónde están los diputados y concejales de este municipio? ¿Dónde están los ministros? ¿Dónde está el gobernador? ¡Para ellos no existimos! Solo estos muchachos nos dan su apoyo, para fortalecernos”, expresan las señoras Luisa Martínez y Ana Pedroza.

Con “estos muchachos” se refieren a los integrantes del movimiento juvenil salesiano, que hacen su trabajo voluntario con comunidades en condiciones de pobreza extrema. Trabajar con ellos les llena de energía y valor, sin importar las adversidades que enfrentan sus residentes.

Compromiso con el trabajo voluntario

Daniel Alejandro Soler Vegas, bachiller de 19 años de edad e integrante de la juventud salesiana, plantea que desde hace cinco años se vinculó como voluntario y gracias a la huella del padre Costalunga (quien llegó hace 48 años a las barriadas del municipio Sucre) existe un compromiso social, solidario y filantrópico con la juventud: trabajar desde la opción por los pobres. “Organizamos actividades psicosociales, alimentarias, recreativas, culturales y deportivas con los niños, adultos mayores y personas con discapacidad de estas comunidades.

“Acá en el barrio Las Flores hay una marcada pobreza, como usted puede observar. Somos un ejército de 120 jóvenes y atendemos muchos barrios de Petare, La Dolorita y Fila de Mariches, para llevarles esperanza y atención. Hemos sido testigos de cómo la violencia, la droga y el alcohol arrebatan muchas vidas. Al hacer esta labor con el alma, evitamos que niños y jóvenes caigan en ese flagelo”, sostiene.

A este movimiento juvenil le ha tocado una ardua labor: acompañamiento social a los casos de violencia hacia los niños, niñas y adolescentes, al igual que a las mujeres, los adultos mayores y las personas con discapacidad. Les asisten en el Ministerio Público o los cuerpos policiales, para que sus derechos sean salvaguardados. Asimismo, con el equipo de la parroquia San Francisco de Sales han hecho su trabajo de atención psicosocial a fin de insertarlos en programas de formación, para que desarrollen sus potencialidades en distintos emprendimientos u otra labor digna.

En el caso de las personas en situación de calle, les ofrecen casas de abrigo y atención inmediata.

Sus desafíos

Los desafíos o retos de estos jóvenes que están con las comunidades en pobreza extrema del municipio Sucre del estado Miranda, es seguir trabajando con valores enmarcados en el amor, la paz, la solidaridad, la amistad, la esperanza, la espiritualidad y, sobre todo, sentirlos como su propia familia.

El dolor de esos compatriotas lo sienten como suyo y lo transforman en alegría, al ver esas indescriptibles sonrisas. Su lema: “Trabajar con amor y compromiso hacia el más necesitado”.

CIUDAD CCS / SIBONEY DEL REY