EstoyAlmado | ¿Qué pasa hoy con Monómeros? (I)

Manuel Palma

0

La respuesta corta podría ser: depravación desenfrenada. Aunque no estoy seguro, pues el manejo de este bien activo de la República -el segundo más importante en el exterior después de Citgo- ha desatado las perversiones políticas más inesperadas, no solo en el agonizante interinato de Guaidó, sino también en todo el espectro de la derecha en el país.

De entrada, lo llamativo de Monómeros es el silencio reinante. Quienes manejan poca o nula información sobre el tema desde hace tiempo dieron por perdido ese activo nacional, incluso antes de que fuera secuestrado por el interinato hamponil.

Haga la prueba: Usted que lee estas líneas, ¿qué sabe de Monómeros hoy? ¿Qué sabía antes de ese activo antes de que fuera mencionado en los discursos del Presidente? ¿Qué sabía de Monómeros antes de que Guaidó nos las robara en nuestra propias narices, con el apoyo de una mafia colombiana?

Seguramente, más se sabe de Citgo porque está ubicada en EEUU. Por eso, el común no defiende y ya da por perdida a Monómeros como activo de la República. ¿La razón? Lo que no se conoce, no se defiende; lo que no se valora como nuestro, se entrega sin resistencia porque nunca lo sentimos como nuestro. No se culpe, de eso, el periodismo venezolano tiene una gran responsabilidad. Estamos extraviados con el marketing de contenidos creyendo que hacemos periodismo.

No hemos sabido comunicar con suficiente claridad, frecuencia y contexto geopolítico lo que significa Monómeros para nuestro país. Ni antes ni después de que no las robaran. Eso explica que hoy, mientras usted lee esta columna, a Monómeros la estén quebrando fácilmente sin ningún obstáculo. El plan es venderla al mejor postor, en Colombia, por supuesto.

Para quebrarla, los mafiosos que hoy la manejan, tienen 60 días. Ese tiempo es lo que queda de una licencia especial aprobada por EEUU para que Guaidó maneje Monómeros a su antojo en los mercados internacionales, sin los problemas que acarrea el bloqueo y las sanciones impuestas a Venezuela.

El detalle es que el manejo por parte de los enviados de Guaidó ha sido tan escandaloso, que la Superintendencia de Sociedades Mercantiles de Colombia tuvo que intervenir para reducir el impacto de la inevitable quiebra de la compañía en la economía colombiana.

También hay un segundo propósito en esa intervención: el Gobierno de Duque se apropió de Monómeros, esperando si EEUU renueva la licencia después de cumplirse los 60 días restantes que le permiten transar en el extranjero, libre de las sanciones. Diosdado agregó una tercera finalidad: es el pago que Duque le está cobrando a Guaidó por el fracaso de la invasión en 2019 por el estado Táchira.

De momento, sobre Monómeros hay un expediente en la Fiscalía colombiana con 315 folios de denuncias de corrupción, lavado, soborno, enriquecimiento ilícito de particulares, favorecimiento y receptación. Todo eso después de que la empresa fuera secuestrada por Guaidó y sus secuaces.

En ese contexto, un grupo de exdiputados del periodo 2015-2020 (que aún se creen diputados en su mundo de fantasía derivado del interinato) pidieron desde hace seis meses reestructurar la directiva de Monómeros y sanear sus finanzas, antes de que se acabe el tiempo otorgado por EEUU para operar sin bloqueos.

¿Cuál fue el resultado? En la próxima columna ofreceré más información sobre Monómeros, uno de nuestros mayores activos en el extranjero, hoy lamentablemente víctima del pillaje de una mafia colombo-venezolana.

Manuel Palma