HORIZONTE DE SUCESOS | Realidad especular

Heathcliff Cedeño

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Fue revelador para mí cuando leí que la realidad es solamente el otro nombre de la sociedad, pero lo que pasa es que la sociedad, para desenvolverse, necesita inventarse algo que parezca distinto y exterior a sí misma que pueda ir conociendo, y a medida que lo conoce, lo fabrica, y en la medida que lo conozca, se conoce a sí misma.

¿Acaso eso no es lo que sucede con nosotros cuando nos proyectamos en otros? Para el psicoanálisis y otras disciplinas que estudian al ser humano uno es en relación con otros; es decir, la construcción de nosotros como sujetos también depende, en gran medida, de lo que otros piensen.

Uno es espejo es la sociedad y la sociedad también se refleja en nosotros. Y es que al parecer cada quien necesita del otro para conocerse. Nadie se puede ver sin un espejo y deberíamos, al menos como ejercicio, hacer el intento. Una pregunta ingeniosa es aquella que reza: ¿qué hay frente al espejo cuando nadie lo ve?

Según Gadamer, “lo uno es lo uno de lo otro y lo otro es lo otro de lo uno» y ¿quién puede contra eso?

Para los niños resulta impactante cuando se miran por primera vez en un espejo, cuando se reconocen como una unidad, como un sujeto. Antes de eso son fragmentos que resaltan porque hay algo que duele al tropezarse con un objeto. Nadie recuerda lo asombroso que debe ser darse cuenta de que no somos la suma de las partes.

Algo similar ocurre con la adquisición del lenguaje y todo lo que nos va incorporando a este mundo como personas. El lenguaje y la cultura son cosas que se aprehenden, pero no es algo que se haga por elección. Nosotros hablamos una lengua porque es la que escuchamos. Lo mismo pasa con nuestra forma de comer, vestirse y hasta la relación con la naturaleza.

Heathcliff Cedeño