MUNDO ALERTA | Hidro seguridad de EEUU tendrá vestido ecológico

Raúl Pineda

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En 2002, cuando la ONU declaró el agua un “derecho humano esencial”, ya las transnacionales norteamericanas y europeas controlaban total o parcialmente la “infraestructura verde” latinoamericana, (el ecosistema vegetal que conserva nuestras fuentes de agua natural). Las comunidades indígenas y campesinas fueron guardianes históricos de esos territorios hasta que las autoridades nacionales, regionales, municipales y judiciales frenaron sus protestas y decidieron compartir ese derecho con las empresas privadas y los terratenientes. Las ganancias superan ampliamente los gastos, según las empresas. Un informe de Coca Cola Holanda indica que se necesitan 35,4 litros de agua para producir medio litro de refresco, 28 litros para cultivar el endulzante vegetal, siete litros para producir la botella plástica y 0,4 litros de “agua operativa”. Solamente en México, el país más poblado de América Latina, Coca-Cola, Pepsi, Nestlé, Bimbo, Aga y otras multinacionales fabricantes de comidas y bebidas chatarra, extraen cada año 133.000 millones de litros de agua. Pero no solo cuenta lo que consumen, también lo que desechan: 119.000 millones de litros de agua sucia que después de la producción retornan las cuencas y acuíferos. Todo el país no alcanza a generar tanto líquido contaminante. Mientras tanto, según la vicepresidenta Harris, (desde hace cinco décadas, por lo menos) más de 2.000 millones de personas en el mundo carecen de acceso al agua potable gestionada, y 24 millones de ellas viven en México, el país más poblado de América Latina y el Caribe, justo donde las transnacionales del agua han construido uno de sus más grandes imperios. El negocio ha prosperado en forma vertiginosa, también silenciosa. No por casualidad, México, en su condición de surtidor de agua y la industria de refrescos en su condición de compradora, tendrán un papel estelar como modelos privatizadores dentro del plan mundial de hidroseguridad anunciado por Estados Unidos, aunque le salga dramáticamente costoso al Estado: Según la International Bottled Water Asociation (Asociación Internacional de Agua Embotellada), el país azteca compra el 8.7 por ciento del total mundial de agua potable, es decir, 32 mil 864 millones de litros anuales, que representan ingresos por más de 66 mil millones al año para Danone, Coca-Cola y Pepsi, según la revista Fortune. Pareciera que las multinacionales están alineadas con la idea de la privatización planetaria, pero es exactamente al revés. Los informes que soportan el plan de hidroseguridad elaborado por Estados Unidos están basados en el modelo privatizador perfeccionado por las multinacionales para dotar de agua a las poblaciones que carecen del servicio: “apoyar las necesidades de agricultura y seguridad alimentaria, el fortalecimiento de los sistemas de salud y los esfuerzos de prevención de conflictos» y “aprovechar el conocimiento de las comunidades indígenas y locales”.

Conagua (Comisión Nacional del Agua, Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México).

Raúl Pineda