El por ahora y la batuta magistral

Carlos G. Lebrún Arvelo

La vida es un pestañear que recoge en su tiempo la concreción de la experiencia. En ella, lo hermoso, lo noble, lo leal, lo amoroso, se conserva y recónditamente se medita, se traslada, se abraza a lo vivido, agradeciendo los momentos afables.

El camino de la vida, está impregnado de vicisitudes, de las cuales no estamos exentos, unas positivas otras negativas pero ambas, nos deben dar fortaleza para seguir adelante con la claridad y  convicción de hacer el bien a nuestros semejantes.

Esa es la clave, hacer el bien a nuestros semejantes, para que al irse uno de este plano terrenal, deje huella positiva entre los que nos rodean y más allá.

Solo los valores, el apego a la familia, las amistades, el trabajo, con verdadera lealtad, determinaran positivamente nuestro andar por la vida.

Expreso todo ello, porque los venezolanos en un corto periodo de tiempo, hemos sentido y sembrado a seres humanos, que han dejado huellas imborrables en nuestra nación, dado su apego a esos valores y por ende, a su AMOR por el prójimo.

Aquel del “POR AHORA” y el de la  “BATUTA MAGISTRAL”, con distintitos lenguajes, pero cargados de humildad y pasión por lo que profesaban, dejaron en millones el sello de una verdadera vida, que ante las dificultades, no se amilanaron y sembraron semillas de nobleza, para cosechar frutos de libertad, canalizados por la integridad de su verdad.

Esta Patria, los recordará por siempre, gracias al heroísmo y bondad que los catapultó a la eternidad.

En ambos, el tricolor patrio y la espada libertaria, cubrieron su última morada y con canticos y piezas musicales, interpretadas desde el corazón, no hubo una despedida, sino un hasta luego, porque están y estarán en cada venezolano de bien, amante de la tierra de los LIBERTADORES, soñadores de una nación potencia, en donde la naturaleza es lo esencial y lo humano en comunidad, lo primordial.

Carlos G. Lebrún Arvelo

 


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