Alexander Vargas: “Gracias al ‘Vampiro’ Ledezma conocí a Chávez”

Se integró a la Revolución Bolivariana para profundizar la labor social que venía ejerciendo con su Fundación Alexander Vargas

Hace su ingreso en la cancha la ‘Bujía Sauria’ y Cocodrilos está abajo en el marcador…” Muchos aficionados al baloncesto en nuestro país, en especial de los Cocodrilos de Caracas, rememoran con una sonrisa dibujada en su rostro aquellas palabras pronunciadas por un locutor deportivo al momento de presentar la entrada en la cancha de Alexander “Mimou” Vargas, mas no así los seguidores de los otros quintetos de la Liga Profesional de Baloncesto, quienes tildaban en los 90’ y principios de este siglo de fastidioso e incómodo al nacido en Caricuao; y es que cuando Vargas ingresaba al tabloncillo, los amantes del baloncesto sabían que algo iba a suceder en el rectángulo de madera en los minutos en que iba a estar en acción la llamada ‘Bujía Sauria’.

“Mimou” Vargas fue, en sus 20 años de jugador activo en el basket venezolano, uno de los hombres más desequilibrantes y de gran liderazgo en la cancha, tanto así que, en un suramericano de baloncesto, Venezuela hacía añicos al equipo de Uruguay con Vargas en el tabloncillo, y el técnico del quinteto sureño, cuando solicitó tiempo, inquirió a sus dirigidos unas palabras que suenan bastante racistas: “Paren al mico, paren al mico”, refiriéndose a Vargas, quien luchaba cada pelota debajo de los tableros, defendía y marcaba a presión a los jugadores contrarios y penetraba con fuerza la defensa enemiga, mientras que, balón en mano, volaba directo al aro, luego de un magistral doble paso, para encestar los dos puntos.

En la actualidad, la “Bujía Sauria” está al frente del Viceministerio de Asuntos para la Paz, y es secretario ejecutivo de la Comisión Presidencial del Movimiento por la Paz y la Vida y viceministro de Atención Integral Paz y Vida de MinDeporte, y, desde esos cargos, trabaja para consolidar la Revolución Bolivariana y construir el Socialismo del Siglo XXI, trabajo del cual se siente satisfecho porque “Mimou” no llegó por casualidad a la política ni a la Revolución, ni es uno de los tantos paracaidistas que se aprovecharon del portaviones Chávez para obtener beneficios a punta de clientelismo.

El espigado basquetero cuenta que, desde mucho antes de conocer a Chávez, ya él venía haciendo labor social con la Fundación Alexander Vargas, creada en sus años de jugador activo para ayudar a los chamos de las barriadas y comunidades desasistidas del país, llevando actividades y ayudas deportivas, “como una forma de recompensar a Dios por el talento que me regaló”, enfatiza Vargas.

Por culpa del “Vampiro” conocí a Chávez

“Mimou Vargas” relata que su fundación fue creciendo poco a poco, situación que lo llevó a entregar un proyecto al alcalde de Caracas Antonio Ledezma, por allá a finales del siglo pasado, en 1998, quien lo recibió, observó y analizó, pero no le paró.

“Cuando Chávez se lanzó para presidente, la gente me decía: ‘mira, ahí viene Chávez para Caricuao’, y yo les respondía: ‘bueno, sí, viene Chávez, pero yo ando en otra cosa’; porque yo andaba en mi labor social. Pero yo entré en contacto con Chávez y la Revolución por culpa del ‘Vampiro’ –suelta una sonrisa y dice no recordar el nombre de Antonio Ledezma— a quien yo le había entregado un proyecto, luego de ser campeón con Cocodrilos; pero a ese proyecto social él no le paró”.

Sin embargo, el ahora viceministro de Asuntos para la Paz asegura que Chávez, antes de ser presidente, tuvo en sus manos el proyecto y le dijo al nacido en Caricuao, una vez que estudió y analizó los documentos, que lo invitaba a celebrar el Día del Niño de aquel año 98.

“Yo me puse lejos del Comandante, como a mil metros, pero la misma gente me fue acercando, y en la medida en que fui escuchando el discurso de Chávez, fui sintiendo la Revolución, porque Chávez tenía eso, le inyectaba a uno la adrenalina de la Revolución Bolivariana, y cuando supieron que estaba ahí, me hicieron subir a la tarima y ofrecí un pequeño discurso”.

—Para aquel instante ya usted tenía tiempo trabajando con su fundación.

-—Bueno, después que yo hablé, le dije: “Comandante, todo eso que usted está hablando de atención social e integral, ir a los barrios y a los sectores más desasistidos, ya yo lo vengo haciendo, pero si lo hacemos en conjunto creo que podemos ser más productivos. Y luego de su victoria, el 6 de diciembre de 1998, me llamó y, tiempo después, a través de Pueblo Soberano y otros entes del Estado, comenzaron a inyectar recursos a la Fundación Alexander Vargas, y entonces, en vez de ir a 10 comunidades, comencé a visitar 50 y hasta 100 comunidades, incrementando el radio de acción de la actividad que realizaba.

Vargas cuenta que, en aquellos años, estaba activo como jugador de Cocodrilos de Caracas, “pero en los momentos libres como deportista, pero de manera paralela, iba a los sectores y barriadas populares, las escuelas, hacía actividades de calle; e inventé Caricuao contra el Resto del Mundo, que era un juego entre jugadores profesionales de baloncesto de Caricuao contra basqueteros de afuera, y los muchachos esperaban eso, porque se realizaba los 23 y 30 de diciembre”, informa Vargas.

“No hay que descuidar los espacios”

El exbasquetero de Cocodrilos invita a todos los atletas profesionales a no olvidarse de sus espacios naturales, es decir, de aquellos lugares donde nacieron y crecieron.

“Yo sí reconozco que no puedo hacer vida activa en la parroquia, pero no hay que descuidar los espacios, hay que ir a tocar a los chamos en los lugares donde viven; porque la imagen es uno, si uno se va, se va la imagen deportiva, te fuiste: chévere, a lo mejor te mudaste, pero si no regresas, otro va a ocupar tu lugar, y es cuando los chamos caen en el ocio, en los vicios y otras circunstancias delincuenciales”.

Dice sentirse muy apenado por la poca presencia física que tiene en Caricuao, sin embargo, ha procurado hacer lo mejor por su natal parroquia, y señala que cuando nacieron las Grandes Bases de Misiones Hugo Chávez —los gimnasios verticales de cinco pisos— le pidió al presidente Nicolás Maduro que le ayudara para que Caricuao tuviera una de estas instalaciones, “y él, gracias a Dios, me dio la oportunidad, y está una Gran Base en Caricuao que vamos a inaugurar pronto”.

—Es decir, que la política le ha permitido a Alexander Vargas fortalecer el trabajo que ya venía haciendo desde los años 90 en lo social, en las distintas barriadas del país, y le ha ayudado a expandir el abanico de opciones y de atención.

—Hoy estamos en todo el territorio nacional, y esta responsabilidad que nos ha dado el Presidente es porque yo creo que él ya lo venía viendo a uno cuando era canciller, y creo que me faltaba el escalón para seguir haciendo un gran trabajo.

Aunque, todavía me falta mucho por hacer. Creo que Alexander Vargas no ha cumplido todavía el ciento por ciento de las funciones —y abraza el balón de basket, como si extrañara su época de jugador profesional—, pero debemos ser conscientes y hay que ir a territorios en donde aún no hemos ido; y creo en lo que hablaba el Presidente hace poco, de innovar, tenemos que ser innovadores y tenemos muchas propuestas para innovar y ayudar al Presidente de verdad.

Y en esa onda de la innovación, Vargas relata que ya se está metiendo en el tema productivo.

“Ya tenemos una panadería visualizada, una panificadora gigantesca que conseguimos en un barrio, y la vamos a activar en el tema productivo, además de otros mil proyectos productivos que serán activados a escala nacional”.

—¿Y dónde está esa panadería?

Bueno, —se queda pensativo unos instantes—, eso es secreto de Estado, porque si digo donde está, llega otro y dice: aquí la pusimos —y suelta una risa—. ¡No, qué va! Esa panadería existe, ya está constituida, pero hay que darle la atención, porque es una herencia que le dieron a un amigo mío, y vamos a hacer lo que dice el Presidente, invitar al privado a que se venga, y la vamos a trabajar como una empresa mixta.

Vargas informa que muchos de los proyectos socioproductivos que entregarán pronto —cerca de unos 500— serán otorgados a muchachas y muchachos que han sido recuperados y rescatados de las catacumbas a través de la red “Por la Paz y la Vida”, “Corazón Urbano” y por algunos pastores evangélicos.

“Tú rescatas un chamo de las catacumbas, tienes que darle un empleo, tienes que darle algo para que tenga un recurso cómo desempeñarse, cómo crecer, y pasarlo de micro a empresario”, enfatiza el exbasquetero.

— ¿Alexander Vargas en la política es tan exitoso como lo fue en su carrera deportiva?

—Creo que vamos por esa vía, aunque en el deporte es diferente, son las mismas presiones. Claro, la carrera que yo llevo es parecida a una final Cocodrilos-Guaiqueríes en el año 2000 o Cocodrilos-Gaiteros en 1992, en el Zulia, ante 15 mil personas, es muy parecida. Aquí, en este despacho, la presión es contínua, por las tareas que tenemos.

Yo creo que si nosotros dejamos de hacer cosas se puede morir alguien, el día que nosotros nos descuidemos puede pasar algo; es decir, si dejamos de atender a un sector o no atendemos a alguien, tendremos problemas”.

Las Grandes Bases de Misiones son para Vargas una tarea pendiente, y asegura que pronto llegarán a 50 en todo el país: “Tenemos 25 ya culminadas, 10 por inaugurar, y el resto ya casi culminadas.

Para agosto debemos estar cumpliendo la meta establecida”.

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Enseñanza paternal

“Con mi primer sueldo iba a comprar una Blazer negra último modelo, y le comenté a mi papá que iba a comprar un carro, y me dijo : ¿y eso? Bueno, voy a comprar un carro, todo el mundo anda en carro, y era chin-chin. Yo no dormí ese día, estaba pendiente de mi carro”.
Vargas continúa relatando que su papá lo levantó bien temprano, a las 6 y media, y cuando iban bajando le dijo: “Vamos a subir un momento al piso 9, que ahí está un amigo mío, le digo algo y nos vamos”. Al subir, su progenitor tocó la puerta del vecino y cuando le abrieron soltó: “Aquí está mi hijo que le va a comprar el apartamento”, haciendo que comprara la vivienda. “Eso fue un lloriqueo como de cinco días, y bravo con mi papá, y después me dijo: ‘¿Ya se te pasó la bravura?, bueno, te voy a contar una cosa, porque si te pasa algo como jugador, ¿dónde vas a vivir? En el carro ¡no! Tienes que tener tu apartamento’. Eso fue una enseñanza importante”.

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Biografía Mínima

Alexander Vargas nació en Caracas el 10 de octubre de 1969, y es el menor de cinco hermanos. Fue formado en una familia de buenos principios y valores donde aprendió el amor por la familia y el respeto al prójimo. Desde muy pequeño le gustó la práctica deportiva y, además de baloncesto, también jugó fútbol, a un buen nivel, pero se decantó por el baloncesto.
Con Cocodrilos de Caracas jugó 20 años y obtuvo tres títulos. También fue parte de la selección nacional de baloncesto y su camiseta número 10, que es la única retirada por el conjunto saurio.
Su inicio en el basket profesional no fue fácil, porque cuando lo invitaron a jugar con Cocodrilos no tenía zapatos, y sus amigos le ayudaron a conseguir un par que no eran de su talla —eran 11 y medio y él calza 13—, lo que originó que los pies se le deformaran un poco. “Entrené con ellos dos meses; me salían ampollas, tenía que echarme vaselina, me amarraba con gasa y teipe y salía a jugar así, hasta que llegué a profesional y me dieron mis zapatos”.

JUAN CARLOS PÉREZ DURÁN
FOTOS JAVIER CAMPOS

 


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