El amor para los niños pica y se extiende

Distintas emociones marcan la tercera jornada de presentaciones culturales en el Hospital Dr. José Gregorio Hernández

Ya son tres días consecutivos de despliegue, acompañamiento y presentaciones de artistas en distintas disciplinas para obsequiar a niñas y niños hospitalizados, un tiempo de distracción y felicidad.

En esta oportunidad le tocó el turno al Hospital Dr. José Gregorio Hernández, mejor conocido como “El Hospital de Los Magallanes”, lugar donde se desarrolló una nueva jornada de presentaciones culturales.

Malabares, mimos, títeres, cuentacuentos, teatro, regalos y detalles, acompañados de un encantador repertorio de canciones infantiles, accedieron este martes a cada habitación del recinto hospitalario para embriagar de contento, magia y arte a cada uno de los pacientes infantes y a sus acompañantes.

“Tengo quince días aquí con mi hija y esto me parece bien bueno, es la primera vez que veo algo de este tipo y, la verdad, deben seguir haciéndolo porque está buena la iniciativa”, manifestó Juan Celis, representante de una pequeña de tres años.

Algunos médicos que transitaban los pasillos y se cruzaron sorpresivamente con el conglomerado colorido, obsequiaron una sonrisa afectiva y aprobatoria de aquel breve pero genuino momento.

Las expresiones artísticas buscan llegar a la fibra amorosa, donde la medicina aún no tiene cobertura.

Las ocurrencias del titiritero que hablaba con voces fingidas en un tono muy vivaz, no solo sacó sonrisas y carcajadas, sino que además creó una atmósfera de emotividad que hizo brotar algunas lágrimas de los ojos de varias representantes que presenciaron aquel ingenio artístico.

Yorman Mendoza, un chico de 11 años de edad, se mostró ansioso al ver que algo sucedía con las personas de traje pintoresco que aún recorrían unas cuantas habitaciones anteriores a la de él. El motivo de su permanencia en el hospital era una fractura en el brazo izquierdo y solo estaba acompañado por una niña de seis años. “Ella es una amiga de otro cuarto que vino a acompañarme mientras llega mi mamá, que salió un momentico pero ya viene”, explicaba mientras jugaba con su compañera.

“Me parece bien, es diversión para que los niños no se aburran aquí. Yo tengo cuatro días en este lugar y quisiera que se repitiera esto”, manifestó Mendoza con una inocente y brillante mirada dibujada en su rostro, además afirmó que ya había comido y que en ese lugar lo atendían bien.

Los cantos siguieron amenizando los pasillos con la caravana que ya marcaba la retirada y el final de la presentación colectiva y divertida.

Con esta mística encantadora fue que culminó el tercer día de recorridos a los hospitales en la ciudad capital, esperando la nueva ruta para continuar llevando magia, música y diversión a los niños y niñas en las próximas jornadas, en una labor cargada de vocación, altruismo y arte por parte del conglomerado histriónico.
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Los niños se llevaron un recuerdito de parte de Fundarte

Pequeñines del Periférico de Catia recibieron risoterapia y folklore

En el momento exacto en que me asignaron ir al Hospital Dr. Ricardo Baquero González, Periférico de Catia, junto al equipo artístico de Fundarte, me trasladé casi de inmediato a mi época de liceísta cuando me tocaba ir a realizar mi labor comunitaria en hospitales como el J. M. de los Ríos e institutos como Sovenia (Sociedad Venezolana para Niños y Adultos Autistas) y, conociendo lo sentimental que soy, se me iba “aguar el guarapo”.

Lo cierto es que el traslado hasta el hospital se llenó de música y chistes de parte de todos los artistas. Una vez dentro del recinto, las miradas de los pacientes en la sala de emergencias se posaron en los mimos con chalequitos que los hacían parecer soldaditos de plomo o de porcelana.

María Isabella Godoy, presidenta del Gabinete de Cultura y para la Nueva Espiritualidad, nos acompañó durante toda la actividad junto a su equipo y hasta cantó y bailó al son de El espanto, canción que en lo particular atrae a mucho público, donde madres, enfermeras y representantes pelaron la oreja y se acercaron al ala central de pediatría.

Los pacientes más chiquiticos del hospital, hasta uno de los pequeños internos que le costaba bastante caminar, le pedía a las doctoras, jalándoles la bata, que siguieran a los mimos con su bochinche.

Poco a poco los niños y niñas junto al grupo de especialistas se arrimaron para ver las presentaciones artísticas, acrobacias y malabares. Incluso algunos niños participaron como protagonistas dentro de las dinámicas, como verdaderos expertos.

“Agradezco este tipo de acciones porque son efectivas en los niños y también los adultos, nos divierten y contribuyen al amor proyectado hacia el folklore venezolano”, me confesó la coordinadora de enfermería, Beatriz Martínez.

Luego de algunos juegos retomaron de nuevo el ambiente musical y repitieron El espanto, pero esta vez con ayuda de los niños. “Tenía los ojos (pelaos), tenía el bigote (chorreao), tenía los pelos (paraos), tenía la barba (pa’ tras), y ¿tenía la lengua?…” en ese momento los niños y padres estallaron en risas por la parodia a esta serenata guayanesa, dando por culminada la actividad. Este tipo de dinámicas continuarán promoviéndose, regalando sonrisas.

GUSTAVO VARGAS/NATASHA MARTÍNEZ / CIUDAD CCS
FOTOS BERNARDO SUÁREZ/JAVIER CAMPOS

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