Analuisa Llovera, pionera del periodismo

La guariqueña fue una de las primeras mujeres que se graduó en la Escuela de Periodismo de la Universidad Central de Venezuela

Analuisa, así pegado, fue una pionera en muchas cosas, pues ella fue de las primeras estudiantes de periodismo en el Augusteo, el instituto de formación de periodistas en Venezuela, y luego estuvo entre las primeras once mujeres que se graduaron en la Escuela de Periodismo de la Universidad Central de Venezuela.

La Chaparrita, como la llamaban, fue también la primera mujer reportera en salir acompañada de un fotógrafo a buscar la noticia en la calle, en ejercer la Jefatura de Información en un periódico, así como en juramentarse como diputada y concejal y, también, la primera en presidir la Asociación Venezolana de Periodistas. Le sumamos su contribución periodística en cuanto a la creación, desde el trabajo diario, de la crónica parlamentaria. Justamente por esos años, por primera vez, las mujeres periodistas empiezan a cobrar un salario mensual.

Fue una mujer combativa, defensora de las garantías del ejercicio de la libertad de expresión y con uñas y dientes del gremio. A su vez, fue colaboradora de la Asociación Cultural Femenina, donde se formó y participó fomentando la educación de las obreras.

Estuvo en la organización de ORVE, luego pasó al PDN y después participó en la fundación de Acción Democrática, aunque muchos de sus amigos pertenecían a toldas políticas antagónicas como Héctor Mujica, Omar Pérez, Rubén Chaparro Rojas, Gilberto Alcalá, Manuel Isidro Molina, Arístides Bastidas y Eleazar Díaz Rangel.

Sobre Analuisa y su relación con el partido, el propio Díaz Rangel refirió: “Y un día debió romper con todo lo que significaba para ella el partido. Tuvo que escoger entre el gremio y su partido. Pero esa, que fue una vital decisión política, seguramente afirmó su vocación libertaria y democrática, que se había desarrollado en sus años de militancia política, de exilio, y en su vida toda de periodista”.

Llanera

Nació por los caminos del llano, cerquita de Calabozo, la tierra del poeta Francisco Lazo Martí, el 2 de febrero de 1913, en la población de El Rastro. Algunos refieren que fue en el sector La Horca, llamado así por ser el lugar donde murió condenado a la horca Juan Nicolás Ochoa, un temible bandolero de la región de los llanos de Guárico que tenía por apodo Guardajumo.

Resulta que su padre Liborio Llovera, activista antigomecista, debía asistir a una reunión clandestina con el doctor y general Roberto Vargas, cuando de pronto le vinieron los dolores a doña Ana María Álvarez y vino al mundo Analuisa.

Cuando apenas tenía cuatro años, murió su madre. Al poco tiempo el padre se casó nuevamente y la familia siguió creciendo. Sus primeros estudios los realizó en la Escuela de Carlota Huerta, y luego la familia se mudó a Calabozo. Analuisa fue inscrita en la primera Escuela mixta del pueblo, “que dirigía Reina Ibarra y su esposo, y que quedaba por “La calle Real” como a 200 metros de la Catedral”, según ella misma refirió.

La Chaparrita contó que aprendió a escribir a máquina con versos que ridiculizaban a Gómez; así como noticias de detenciones y torturas. Para el momento, existían en Calabozo un diario y tres semanarios, en los cuales, de vez en cuando, con catorce años, por allá en 1927, publicaba algunos escritos.

Tras la muerte de Gómez, se vino a Caracas, y culminó sus estudios de primaria en una escuela nocturna, en cuya creación ella participó a través de la Asociación Cultural Femenina. Prosiguió estudios de bachillerato también en una institución nocturna y en paralelo ejerció el periodismo en diversos medios, bajo el seudónimo de Teresa Jiménez.

Una vez fundado Ultimas Noticias, Kotepa Delgado, cofundador del diario junto a Vaugham Salas Lozada, Pedro Beroes y Víctor Simone, la llamó para formar parte del equipo. Pero no iba a estar Analuisa sentada en un escritorio, por su propia naturaleza, pero también debido a que el diario promovía el reporterismo de calle. Así que le tocó patear calle para buscar noticias.

Cuando se creó la primera escuela de periodismo, justamente en 1941, en la Universidad Libre de Augusteo que llevó por nombre Rafael Arévalo González, en homenaje al periodista venezolano víctima de la tiranía de Juan Vicente Gómez, allí se inscribió Analuisa. Posteriormente, cuando la Escuela de Periodismo de la Universidad Central de Venezuela inició sus actividades, el 24 de octubre de 1946, ya ella estaba inscrita. La ceiba de la esquina de San Francisco fue testigo del acto de aquel día.
Dos años después egresó en la promoción Leoncio Martínez, la cual fue llamada por muchos “promoción golilla”, cuestionando el tiempo de estudio. Sin embargo, el propio Miguel Acosta Saignes, fundador de la Escuela, contó en una entrevista: “Ese primer curso era brillante. Yo lo recuerdo como uno de los mejores cursos que he tenido en la Universidad: José Ratto Ciarlo, Josefina Juliac, María Teresa Castillo de Otero Silva, Ana Luisa Llovera, Miguel Otero Silva, Trinita Casado y Oscar Guara- mato”.

La prisión

Tras el golpe de Estado contra Rómulo Gallegos, fue llevada a prisión. Estuvo en la cárcel del Obispo, de allí fue transferida a Guanare, luego confinada a su pueblo natal y, finalmente, enviada al exilio. Durante diez años estuvo en Cuba, México y España, y regresó al país a la caída de Pérez Jiménez. Diría Omar Pérez que llegó “igualita de apretada y brava, igualita de firme en sus convicciones.

Así contó Eleazar Díaz Rangel

Hace unos cuantos años atrás, Díaz Rangel contó que Analuisa no había estado solo entre las primeras mujeres reporteras, sino también entre las primeras que actuaron clandestinamente en el PND, y “aunque no aparezca en actas, fue fundadora de AD, allá en 1941. Pero hay algo más. Esa carajita recién llegada del Guárico, pero que podía moverse como si fuera el llano en la Caracas de 36-37, era contacto de Betancourt (…) Sin embargo, no vaciló su pulso cuando escribió esa carta que enfrentaba a su partido y al gobierno de su partido”. Reitera Díaz Rangel que esa conducta no era ocasional, e incluso revela que, en una oportunidad, Analuisa asistió a una reunión en Miraflores por gestiones de la AVP y, al parecer, Betancourt le dijo: ¡Coño, Analuisa, es que cuando tú entras a la AVP dejas afuera el carnet del partido!

El 24 de febrero de 1999, la Chaparrita cambió de paisaje. En su casa en El limón, en Maracay, dejó crisantemos, rosas y claveles que ella misma sembró. Queda también su trayectoria como referente.


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