Ayudahumanitaria

Roberto Malaver

¡Ayúdate, que yo te ayudaré! En tremendo peo nos metimos. Eso nos pasa por escuchar las órdenes de nuestro gran jefe Trump. Nos dijeron que pidiéramos ayuda humanitaria para ver si así tumbamos al dictador, y ahora todo el mundo sabe que esa vaina es una trampa. Sobre todo porque primero nos dijeron que la ayuda era para veinte mil personas. Después que la ayuda era de comida disecada. Y la peor vaina fue cuando vimos en un video a Ismael –Talanquera- García vigilando la ayuda humanitaria, y ahí sí fue verdad que torció la puerca el rabo. Nos parecemos a María Bolívar pidiendo una ayudaíta. No podemos seguir con esa pendejada de engañar a la gente, porque  va a llegar un momento en que nuestra propia gente nos va a caer encima y nos va a joder uno a uno son dos. Ya con la vaina que inventamos de la recluta de los niños era suficiente para que más de uno saliera a pedir disculpas, pero nada, porque nosotros, que nos queremos tanto, somos así, más arrechos que el perro de los Branger.

Además, la Cruz Roja nacional e internacional dijo que para meterse en eso la ayuda tenía que ser solicitada por el presidente verdadero, y no por el falso que tenemos nosotros. Y el presidente Maduro no pidió esa vaina. También dijo la ONU que así no se vale, es decir, que nosotros seguimos siendo unos grandes carajos, pero no importa, lo que importa es joder lo más que podamos para ver cómo salimos del dictador. Es que les digo una vaina, eso de hacerle caso a Trump, a PomPeo, a Bolton, a Pence y ahora al enviado Brahms, es para volverse loco de bola a bola. Y una vaina más arrecha, también están los compañeros que desde afuera dan órdenes, como por ejemplo Julio -Matemático- Borges, que cuando no está asesinando niños está pidiendo sanciones para el país, y cuando manda un tuit es para salir corriendo porque ahora sí se acabó lo que se daba, y lo mismo dice desde Miami El ciudadano Castillo de naipes, que queda poco, y el Duque-Uribe en Colombia también dice que los días están contados, y uno creyendo en esa vaina ya está empeñao con todas las licorerías de Caracas.

El Autojuramentado también quiere dar órdenes, pero nadie le para. Dígame esa vaina, le ordenó a las Fuerzas Armadas Nacionales –sin Bolivarianas- que recibiera la ayuda humanitaria. Ese autojuramentado lo que tiene que hacer es un cursito en la Misión Sucre para que aprenda a habar con sujeto, verbo y predicado, y sepa además, que la cosa no basta con mostrar las nalgas. Ahora dice que el 23 de febrero es la cosa, es decir, el 23 cumple un mes y no ha hecho un carajo, ha sido el peor presidente autojuramentado que hemos tenido.

El papá de Margot llegó directo al cuarto y en el camino iba diciendo: “Dios mío, Dios mío, Dios mío”. Y agarró la puerta y le metió aquel coñazo tan duro que la vecina gritó: “Dale más duro, desgraciado, que esa te la puso el autojuramentado”.

  • Si tú me dices ven, lo dejo todo.- Me canta Margot.

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