Basílica de Santa Teresa: dos iglesias fusionadas

La ilustre obra escultórica de El Nazareno de San Pablo se encuentra resguardada en este emblemático templo de la ciudad capitalina

La Basílica de Santa Teresa es uno de los templos católicos más emblemáticos de la ciudad capitalina, por ser la que custodia la afamada e insigne imagen de El Nazareno de San Pablo.

Ubicada entre las esquinas La Palma y Santa Teresa, esta hermosa Basílica de estilo neoclásico está compuesta por dos iglesias, la de Santa Teresa y la de Santa Ana, las cuales se encuentran unidas por la cúpula en donde se encuentra emplazado el altar mayor.

Esta edificación religiosa, que fue declarada Monumento Histórico Nacional en el año 1959. es considerada como una de las obras más eminentes del distinguido arquitecto venezolano Juan Hurtado Manrique.

En la fachada este de la Basílica se pueden vislumbrar tres puertas compuestas por arcos rebajados que permiten el acceso al templo; en lo más alto del cuerpo central reposa la estatua de Santa Teresa; mientras que la fachada oeste posee solo una puerta para el ingreso y dos grandes ventanales a su lado, frente a ellas reposan cuatro columnas lisas de grandes dimensiones y en el extremo superior, la escultura de Santa Ana.

Procesión del Nazareno de San Pablo

La pieza escultórica que representa a Jesucristo cargando la cruz, data del siglo XVII y es atribuida al popular escultor español Felipe de Ribas. La misma se encuentra tallada en madera de pino de Flandes.

La imagen, que es devoción de todo caraqueño, recibió su primera veneración en la capilla de San Pablo Ermitaño, de ahí su nombre. Cada Miércoles Santo, miles de creyentes se movilizan desde diversos estados del país para acompañar al Nazareno de San Pablo durante su procesión.

Para honrar al Nazareno, muchos feligreses se visten con una túnica morada o caminan descalzos por las calles pidiéndole por su salud o por la de algún familiar. Esta es una promesa que se hizo tradición desde el año 1696 cuando, según relatan, una epidemia azotó a la nación suramericana y tras los fieles pedirle al Jesús de Nazareno por la salvación de los enfermos, todos sanaron.
Son muchas las historias, las promesas y los milagros que envuelven a la venerable imagen.

Historia

El general Antonio Guzmán Blanco, durante su gobierno, pretendía transformar a Caracas en una pequeña París y con la intención de edificar el panteón nacional, un teatro y otros espacios para el esparcimiento familiar, ordenó la demolición de varios templos católicos en la ciudad, entre ellos la Iglesia de San Pablo y el Oratorio de San Felipe Neri.

Poco después, el mandatario pidió la construcción de una iglesia monumental en el mismo lugar que ocupaba esta última. El levantamiento de la obra, que estuvo a cargo de Juan Hurtado, se inició en 1870 y concluyó en 1881.

Caraqueños sostienen que el nombre de esta edificación, no fue para honrar a la Virgen, sino para rendirle honores a la esposa de Guzmán Blanco, doña Ana Teresa Ibarra, quien era una devota católica.

ELIANA MUÑOZ/CIUDAD CCS
FOTOS/JESÚS CASTILLO

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