“El béisbol es pura vida y felicidad”

Jesús “Chivita” Lezama, con 100 años de edad, es fanático de Leones del Caracas desde 1942

Conocido y apreciado por todos los seguidores del beisbol como un personaje que representa el sublime amor que se le puede tener a una divisa, Jesús Alejandro Lezama, arribó a sus primeros 100 años de su vida con el mismo entusiasmo con el cual comenzó a animar a su equipo favorito Leones del Caracas, la misma organización que se constituyó antes como Cervecería de Caracas en 1942.

Lezama confiesa que su afición por el beisbol le comenzó como a toda la población del país en 1941, cuando el equipo venezolano conquistó el primer lugar de la IV Serie de Beisbol Amateur, realizada en el estadio La Tropical, en La Habana, Cuba y estuvo entre la multitud que le dio la bienvenida, en Caracas, a los peloteros nativos.

En el año 1942 se creó el equipo Cervecería Caracas y desde entonces se hizo un consuetudinario asistente al estadio San Agustín, como seguidor de ese conjunto. Luego, cuando pasó a llamarse Leones del Caracas en 1952, ha presenciado la gran mayoría de los juegos del equipo en el Universitario y en otras plazas.

Viaja con el conjunto capitalino a los sitios donde le corresponde actuar, incluso cuando Caracas ha tenido que competir en el exterior en los compromisos de la Serie del Caribe, es un fiel acompañante para arengar a los peloteros con su sempiterna corneta.

“Para mi el beisbol es pura vida y lo llena a uno de felicidad. Me siento emocionado cada vez que llego al estadio para animar al Caracas, equipo que acompaño a donde vaya a cumplir sus compromisos, tanto en el país como en el exterior. Por cierto, festejé en grande cuando se tituló campeón de la Serie del Caribe en 1982, realizada en Hermosillo, México y en el 2006, cuya final se efectuó en el José Pérez Colmenares, de Maracay, señala “Chivita”.

Respetado por peloteros y aficionados

Cuando llega al estadio va directamente a los vestuarios de Leones del Caracas. Luego de saludar, con todo respeto, a cada uno de los integrantes del equipo, cumple con la parsimonia de uniformarse como un pelotero más. Al salir al terreno oye el Himno Nacional con la misma posición como si estuviera listo a salir al campo. ¡Claro, su terreno es el recorrido por la tribunas, por donde pueda ir tocando su victoriosa corneta, con la que anima a los aficionados!.

En todo el territorio nacional lo conocen como “Chivita” o “El Corneta”. Hay quienes lo llaman el amuleto del equipo, otros el animador de Los Leones. Cuando lo abordan, narra la historia completa del equipo, desde que se iniciaron los juegos de beisbol en el desaparecido estadio de San Agustín.

Asiste a diario a todos los encuentros que sostiene el equipo en la campaña de beisbol profesional y en el lapso de más de 70 años es el responsable de animar, desde las tribunas, a los jugadores en el campo, actividad que es seguida por miles de aficionados que acuden a presenciar los compromisos, tanto en el Universitario como en el resto de los estadios que sirven de escenario a los encuentros de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP).

El pasado sábado 26 de enero, cuando se efectuó un encuentro en la serie final del certamen 2018-2019, entre Leones del Caracas y Cardenales de Lara, la directiva del conjunto capitalino, rindió un emocionado homenaje a Jesús Alejandro “Chivita” Lezama, por acercarse la fecha de su centenario de vida y le colocó la camiseta número 100, con la cual seguirá, con su corneta, en el recorrido de las tribunas como responsable de la animación de los encuentros, que se espera continúe en la campaña 2019-2020.

El domingo pasado, en la capilla de la parroquia Universitaria, en Los Chaguaramos, se reunieron representantes de varias instituciones, periodistas, y cientos de fanáticos, para asistir a una misa por los 100 años de Lezama, quien estuvo presente. Pero antes, el día de su cumpleaños (9 de febrero) miles de personas se manifestaron a través de las redes sociales.
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*Biografía Mínima

Nació el 9 de febrero de 1919, en Tucupita, cuando aún era Territorio Federal Delta Amacuro, y llegó en 1936 a Caracas, ciudad provinciana donde el transporte se hacía por intermedio de tracción animal y el ferrocarril.

Su señora madre, Felicia, le inculcó el amor por sus semejantes. Recuerda que le decía que había que hacer el bien a todos.

Inició sus estudios de primaria con maestras que impartían clases en sus casas donde vivían y la terminó en escuelas, que en esa época eran conocidas como federales.

Desde muy joven comenzó a trabajar en diferentes oficios y en varias empresas, donde se destacó por su responsabilidad. Cultivó muchas amistades y es un consejero permanente sobre buenas costumbres.
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*Anécdota

Lezama asegura que toda su vida ha sido feliz, pero desde hace 20 años tiene algo que narrar, sobre una situación dolorosa que existe.
“Trabajé desde muy joven en varias empresas y a finales de la década de los años 60 entré a laborar en el Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS), lo que es ahora Hidrocapital”.

“Trabajé como cobrador del INOS durante algo más de 30 años y durante ese tiempo coseché muchas amistades. En 1999 despidieron un grupo, en el cual estaba incluido, pero eso no es lo doloroso, porque cumplí un buen ciclo de labores, pero hasta ahora no nos han pagado las prestaciones sociales y eso que el Tribunal Séptimo del Trabajo sentenció a favor. Aspiro que alguna autoridad haga cumplir esa decisión, para que nos cancelen lo que nos corresponde”.

 

JULIO BARAZARTE / CIUDAD CCS
FOTO BERNARDO SUÁREZ

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