Brasil: lo que está en juego

Brasil podría formar parte de una nueva ola neoliberal

La humanidad vive una suerte de etapa quijotesca. Miguel de Cervantes se daría banquete con lo inverosímil que resulta lo que está ocurriendo en Brasil. Pero quizás no tanto, pues el ejercicio de la política debe ser debidamente leído. Y sobre tal ejercicio, que algunos denominan gestión, deben darse profundas trasformaciones.

Para el sociólogo Miguel Ángel Contreras, América Latina puede experimentar un retroceso y por lo tanto la región puede vivir tiempos sombríos, dado que Brasil representa el país más importante desde el punto de vista económico y geopolítico.

Está en riesgo un poderoso trabajo que el país carioca había impulsado en el seno de la UNASUR: la unificación de las Fuerzas Armadas de los países que lo conforman. Ahora Estados Unidos, luego de perder la posibilidad de dar vida al Alca en el año 2005, se ha planteado la estrategia de desarrollar el Pacífico norte. Y desde luego los Tratados de Libre Comercio (TLC) “a la carta”.

Corremos el riesgo de estar ante las puertas de gobiernos que no respetan derecho humano alguno.

La pregunta es ¿qué hemos hecho mal? Parece que nuestros políticos no terminan de entender que acciones de corrupción, el distanciamiento del Gobierno del pueblo, clientelismo, así como las omisiones en su praxis gubernamental, tienen un alto costo político. Quizás también olvidan que los pueblos se agotan en su empeño de ver materializar mejores condiciones de existencia, que son confiscadas por la inacción del Gobierno, gestiones erradas e improvisaciones.

Brasil está frente al peligro inminente de una restauración neoliberal que aplica medidas excluyentes en el plano económico y pone en marcha drásticas medidas represivas y coercitivas desde el punto de vista político y social, tal como lo acota Miguel Ángel Contreras.

Está en juego, ciertamente, una forma de conciencia que orienta el destino de la humanidad. En fin, está en juego el empoderamiento del pueblo para lograr sus transformaciones. No es poca cosa.

MARBELYS MAVÁREZ LAGUNA

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