Un busto en El Guarataro para “El Rey del Merecumbé”

A los 43 años de su desaparición, la parroquia San Juan espera por el justo homenaje a Víctor Piñero, único en cantar con...

Al “Negro” Víctor Piñero lo conocí cuando, una que otra vez, visitaba nuestra casa en la parroquia La Vega. Fue “padrino” de mi hermano mayor. Para ese entonces ya era tildado como “El Rey del Merecumbé”.

Resulta obligado comenzar el Swing Latino en este 2018 recordando al “Negro” Piñero. Obligado porque el pasado jueves, 4 de enero, se cumplieron 43 años de su sentida desaparición. Piñero murió en su “ley”.

AQUELLA PARTIDA

Muchos cuentan que Piñero murió frente a su público; que se llevó la mano al pecho cuando interpretaba Las Pilanderas en la sabatina fiesta de fin de año en el Hotel Tamanaco. No es tan cierta esta versión, según la entrevista que le concediera Renato Capriles, director de Los Melódicos, al locutor y productor Alfredo Churión.

En el relato se confirma que, si bien la última interpretación de Piñero fue Las Pilanderas, su fallecimiento ocurrió luego; minutos después.

“Alternábamos con Las Mulatas de Fuego y con Las Vibraciones de Enrique Matamoros.

Comenzamos a tocar nuestro set hacia la una de la mañana; cuando llevábamos cuatro temas, sirvieron la cena y la gente comenzó a sentarse. Al término de ese tema nosotros nos retiramos.

Víctor, quien había cantado Las Pilanderas, se retiró y se recostó a un lado del escenario con las maracas que había cogido del atril de uno de los músicos y empezó a hacer como un juego. Luis Cortés se dio cuenta y lo atajó antes de que cayera al suelo. Los músicos lo cargaron y lo colocaron en un sillón. Yo –comenta Capriles– me asomé al escenario y me dirigí al público pidiendo a un médico para atender a un compañero indispuesto. Subió uno y lo examinó. Al terminar, le pregunté por su estado y el doctor solo me contestó: No hay regreso. Piñero está muerto”.

Capriles no hallaba qué decirle a los músicos. Llamó a Omar Pérez, el hombre del güiro, para que en su carro se fueran con Piñero a una clínica en Las Mercedes. Renato estaba nervioso. No sabía qué decirle a los músicos. Contenía el llanto. Al rato volvió Omar, llorando y confirmando la noticia que ya conocía Capriles.

El hecho de que el famoso cantante terminara su actuación y minutos después sufriera el infarto, dio pie a la creencia popular de que Víctor había muerto en plena tarima interpretando el tema Las Pilanderas, tal como lo afirmaron –y todavía lo aseguran– distintos medios y publicaciones especializadas.

SU HISTORIA MUSICAL

Víctor Piñero nació el 10 de mayo de 1923, en la populosa barriada El Guarataro, parroquia San Juan, la misma que cobijó en su seno al gran Aquiles Nazoa y al recordado Oscar Calles. Es la barriada que parió a la primera alcaldesa de Caracas.

Piñero fue el segundo de siete hermanos, producto del matrimonio formado por Pablo Julián Piñero, de ascendencia isleña, y la prieta Guillermina Borges. En su matrimonio no dejó descendencia, pero de sus amores juveniles en La Guaira y un prolongado affaire con una modelo argentina residenciada en Caracas, le quedaron cuatro hijos.

EL REY DEL MERECUMBÉ

“… será que a ti te gusta el merecumbé…” Piñero participó en orquestas como la Leonard Melody, dirigida por Leonardo Pedroza. A finales de los 40 entra en la orquesta de Los Hermanos Belisario, con quienes grabó. Luego vendría su historia con Francisco “Pacho” Galán, Chucho Sanoja, La Sonora Caracas, La Sonora Matancera, su propia orquesta El Combo Gigante y, finalmente, con Los Melódicos.

Víctor Piñero merece un homenaje perenne, un busto que perpetúe su memoria y sea reconocido por las nuevas generaciones; erigido en la parroquia que lo vio nacer: En San Juan, en El Guarataro…

ÁNGEL MÉNDEZ


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