Cacique Tiuna con su pan bajo el brazo

Con la creación de este proyecto, se atienden a 220 familias que adquieren el rubro a través de los consejos comunales

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En un modesto apartamento del urbanismo Cacique Tiuna, ubicado en la parroquia Coche, apostaron a la autonomía. En este lugar, la familia Pérez decidió aprovechar el espacio para impulsar una panadería comunitaria, con la finalidad de atender a los demás pobladores de este complejo residencial y obtener un ingreso.

Este modesto apartamento funciona como una especie de Unidad de Producción Familiar. Allí, desde tempranas horas, esta panadería arranca con sus funciones para producir a diario alrededor de 400 panes salados.

Para lograr la distribución del rubro de forma ordenada, los vecinos decidieron trabajar bajo el sistema punto y círculo. Para ello, los líderes comunitarios se encargan de hacer un listado diario de las familias que comprarán el pan, para luego retirarlo.

De esta forma, los consejos comunales Guerreros de Cacique Tiuna, Manuelita Sáenz, Siglo 21 y Vencedores de Cacique Tiuna que integran el urbanismo, tienen el pan garantizado en su mesa, esto gracias al arduo trabajo que realiza la familia Pérez.

Uno de los propietarios de la referida panadería comunal, que lleva por nombre Inversiones Ostan Pan, es el señor Oswaldo Pérez, quien tras una visita a su establecimiento, explicó en detalle el proceso que se lleva a cabo para la distribución de los panes salados, con la finalidad de tener un mayor orden y distribuir el rubro sin ningún tipo de exclusión en su comunidad.
“Nosotros trabajamos con los voceros de las 58 torres de todo el urbanismo Cacique Tiuna. Diariamente se atienden de 7 a 8 torres, es decir de 20 a 30 familias que adquieren una bolsa de pan contentiva de dos campesinos por un costo de mil 300 bolívares”, comentó.

Agregó que, además de los panes salados, también elaboran otras delicateses a base de harina de trigo, como panes de guayaba, arequipe, frutas confitadas e incluso chocolate, los cuales tienen un costo por debajo a otros establecimientos, ya que los mismos se expenden en tan solo cuatro mil bolívares.
“El pan salado lo hacemos entre un ayudante y yo todos los días desde bien tempranito, mientras que mi esposa se encarga de elaborar los panes dulces dos veces a la semana. Aquí cada uno tiene las tareas designadas y por eso nos ha ido muy bien”, expresó.

Fuente de aprendizaje
Además de la preparación de los panes, este espacio también sirve como salón de clases. “A nuestra casa han venido varios muchachos del mismo urbanismo, quienes han solicitado que los enseñemos a hacer pan, nosotros con disposición hemos aceptado estas propuestas y le damos nuestros conocimientos con muchas ganas”, contó el padre de familia.
Agregó que, en algunos casos, los jóvenes se han quedado trabajando en la panadería comunitaria. “Actualmente trabajamos con Kleisver Pérez, tiene 19 años, todos los días viene y es el que me ayuda a hacer los panes salados, ya aprendió todo el procedimiento y se ha desempeñado muy bien”, dijo.

15 primaveras trabajando
Para la familia Pérez, la elaboración de los panes ya es una tradición, pues desde hace quince años se adentraron en este oficio, sin embargo, en la actualidad, tienen otro propósito que no es más que atender a la comunidad y combatir la guerra económica, así lo expresó Tania Alvarado.
“Desde que vivíamos en el sector 4 de El Bosque, en esta misma parroquia, nos interesamos por hacer pan, poco a poco fuimos aprendiendo y empezamos desde abajo. Hoy, además de ayudar a la comunidad, considero que estamos haciéndole frente a la especulación porque tenemos costos accesibles”, manifestó. Indicó que la elaboración de los panes dulces arranca a las 3:00 de la tarde, lo que comprende los pasos de preparar la mesa, cortar, rellenar y hornear.

“Este trabajo toma aproximadamente dos horas, porque hay que amasar, luego cortar el pan y rellenarlo, pero es una tarea que realizo dos veces a la semana y la hago con mucha disposición, pues es lo que me gusta. A veces también hago acemitas, las cuales son fáciles y rápidas de preparar y se venden muy bien”, afirmó.
La trabajadora acotó que “el pan que más se vende es el pan de chocolate, es el preferido por los jovencitos, cada vez que alguien compra uno, es un cliente más”.

En miras al crecimiento
A pesar de que la maquinaria utilizada en esta panadería comunal fue adquirida con recursos propios, la familia indicó que esperan recibir la colaboración necesaria del Gobierno Nacional para impulsar el negocio y así atender a más de mil familias que hacen vida en el sector, con el propósito de seguir trabajando de la mano de los comités locales de abastecimiento y producción (CLAP).

“Queremos seguir trabajando, tenemos la disposición, sin embargo, requerimos un espacio más grande porque actualmente tenemos nuestra empresa en nuestro apartamento”, precisó Pérez.
Indicó que, una vez teniendo el espacio, requerirían de más maquinaria para ampliar la producción y despachar el rubro a las 58 torres del urbanismo. “Ahorita tenemos dos carros de panaderías, una batidora, un horno de cinco cámaras y 70 bandejas, estamos trabajando con las uñas, pero aún así logramos que las familias puedan comprar el pan con un módico precio”, dijo.

ARANTZA ARANA / CIUDAD CCS

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