Caracas huele a pueblo con sus tradiciones

El nacimiento como excusa para juntarse fue idea del programa territorio CLAP

Nada me parecía extraño, ni el frío como de páramo, ni la bienvenida de la gente, más de la que esperábamos: casi 20 personas y aún no había empezado la tertulia nocturna en la cuadra Encarnación.

Olía a té de malojillo que preparaba la señora Isabel. En ese pedacito de La Pastora olía a pueblo. Ahí es así, se dan el feliz año de casa en casa, como en los pueblos.

Cuando la luz empezó a desvanecerse, un coro de gente le hizo el favor al fotógrafo de pedirle al carro vecino que alumbrara el nacimiento. Todos posaron después. Todos hablaron del río cercano de donde sacaron los bambúes, de las palmas y la barba vieja, de las luces que prestó un vecino, de las figuras espléndidas de Betty hechas con materiales reutilizados, y del montón de manos juntas que montaron por primera vez un pesebre en su calle.

Conviven desde toda la vida las pastoreñas y pastoreños y todavía se gastan bromas entre ellos, se pintan y se limpian las fachadas, unos con otros. Se juntan a velar al Niño Jesús entre tazas de café, chocolate, tortas y la chicha andina que alguien trajo mientras este pueblito escondido se deja ver.
Se asustan también, pero se cuidan, como la vez que Lili guardó en silencio el pesebre por un palo de agua y alguien salió gritando una falsa alarma: “¡se lo robaron!”. Rodaron las risas y la pesadez del resto del año se esfumó.
Desde hace un año se organizan, se protegen, se leen las ordenanzas. No hay tintes políticos ni botaderos de basura.

Bertha cree que por ese hueco en la calle no pasan solamente los chavistas, y parece que se está regando esa creencia. Cree que por separado nadie hace nada. Es cierto, se nos suman más personas, van 25 y el frío crece. Época decembrina o no, en La Pastora la convivencia se convirtió en tradición.

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“Ese hueco de ahí también es tuyo”

Si hay una tradición que debe deshacerse es acostumbrarse a pensar que la casa de uno es solamente de la puerta hacia dentro: “la parte externa también te pertenece”, reza una de las campañas que se ha sostenido en algunas cuadrillas de La Pastora desde hace un año.
Es por eso que Bertha Ron, en su rol de pastoreña y líder de calle, cree en la sana convivencia y le habla suavecito y educadamente al dueño del perro que dejó la gracia en plena calle, o le lee la ordenanza al mecánico que agarra la vía pública de taller.
“Ayúdanos a limpiar tu frente”, es otro de nuestros programas de convivencia y sin imponer nada, “si una calle está limpia nos beneficiamos todos”, cuenta Bertha, quien emplea la táctica de enamorar al otro en convivencia para salir adelante.

De esquina en esquina harán su pesebre anual

Alicia, María Patiño, Altagracia, Arcadia, Jazmín, Lili, Betty, Bertha y Giovanni fueron algunos de los protagonistas en el resurgir de esta tradición en su parroquia. “Al principio pensaban que era algo chavista, pero cuando vieron que era algo para la comunidad y para todos, se sumaron”.

Muchas ideas dieron a luz un nuevo proyecto

Los pastoreños regaron la voz y los ánimos se esparcieron por la parroquia, dando a luz, por los momentos, a cuatro pesebres. Una excusa, una velada que celebra en el fondo la convivencia ciudadana.

FRANCIS COVA/CIUDAD CCS
FOTOS JAVIER CAMPOS

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