En Catia hay pan del bueno y para rato

La Panadería y Pastelería “Manuela Sáenz” con más de 3 años al servicio del pueblo sigue con su producción panadera

Desde las 3:00 pm se puede visualizar en plena avenida Sucre, frente a las Residencias Catia, un urbanismo perteneciente a la Gran Misión Vivienda Venezuela, una larga cola para adquirir el pan para las mesas catienses. Con exactitud los citadinos que hacían su cola respondían con indecisión si su compra era debido a lo económico, fresco o al aroma penetrante que sale de las instalaciones de la Panadería y Pastelería Manuela Sáenz que antoja al paladar.

La Empresa de Propiedad Social, Panadería y Pastelería “Manuela Sáenz”, pertenece a la red de los comités locales de abastecimiento y producción, y su ubicación es en la planta baja del urbanismo, al lado de la estación Agua Salud del Sistema Metro, un proyecto que en comuna organizada se presentó y se aprobó su crédito de parte de la Alcaldía hace unos 3 años atrás, y desde entonces sus integrantes más antiguos, sin experiencia panadera, comenzaron a ponerle corazón a la labor y aprender junto al Frente de Panaderos Hugo Chávez.

El cariño de sus trabajadores se prueba en el pan.

Trabajo de sol a sol

Karen Andrade, mamá de 4 niños y encargada del turno de la tarde, recibe a sus clientes con la mejor sonrisa y da lo mejor de sí para sus compañeros de trabajo, que no considera empleados sino “…una familia, estamos todos juntos, uno ayuda al otro, y nos equilibramos el trabajo muy bien”. haciendo alusión a su equipo de 14 personas en dos turnos.

Ofrecen desde pan campesino, canillas y francés, y abastecen a las familias del urbanismo, al equipo del Metro de Caracas que labora en la estación Agua Salud, al Mercado Municipal, y a grupos de la Clínica Popular de Catia. También, quienes se acerquen a horas de venta podrán degustar de un pan dulce, o un pan salado para rellenar. Trabajan de lunes a sábado de 9:00 am a 4:00pm, y si aún tienen capacidad, “hasta que el pan se venda”

Los precios son solidarios para la comunidad.

En este momento una de sus máquinas “formadoras” está averiada, en la espera del arreglo, pero de igual forma su producción no se ha detenido atendiendo aún a las 132 familias (y en aumento) que tienen como propósito.

El concepto de familia está tan arraigado a su labor desde que comienzan a experimentar la gloria del trabajo propio y el aprendizaje para toda la vida que les deja la panadería y repostería, que la señora Haidee Quezada con sus 63 años de edad no le da miedo extender sus labores de producción llevando desde 2 mil panes a 3 mil, para ofrecer más alimento a las comunidades, que ya reconocen de que se acercan por la calidad del producto: “Aprendimos que con amor y paciencia se trabaja a diario para llevar el pan a la comuna, de una familia a otra”, alegó Quezada en compañía de su equipo de trabajo que de un lado a otro trasladaban bandejas con el rubro bien calientito.

Día a día los trabajadores surten los estantes

Pensando a futuro

El equipo de la panadería va en busca de implementar más de sus conocimientos culinarios y están en la investigación y la pesquisa de utilizar los espacios vacíos del local para futuro, e ingresar refrigeradores cerca de los mostradores y caja. De esta forma incrementarían la variedad de productos para ofrecer al público, desde jugos y repostería, es decir toda la pastelería en todo su esplendor, con la idea de garantizar sus productos en las mesas de los catienses.

NATASHA MARTÍNEZ / CIUDAD CCS
FOTOS ALEJANDRO ANGULO

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