Ciudad por la Paz

Ángel Miguel Bastidas

Ángel Miguel Bastidas

Hace ya 45 años, en los últimos días del mes de diciembre de 1972, los habitantes de Hanoi grabaron en la historia universal páginas imborrables: en plena Navidad, mientras las familias estadounidenses disfrutaban las fiestas decembrinas, miles de mujeres y hombres hanoyenses aguardaban por la llegada de los gigantescos bombarderos B-52, con los cuales el recién electo presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, había prometido regresar a los vietnamitas a la prehistoria.

Hanoi parecía una ciudad fantasma: más de medio millón de sus habitantes se habían ido a las montañas o a las aldeas cercanas. La capital se había quedado solo con los defensores de la ciudad: los soldados de la artillería antiaérea y la milicia popular.

La llamada “Batalla de Den Bien Phu en el Cielo” fue una pesadilla de 12 días, del lunes 18 al viernes 29 de diciembre, durante los cuales el Ejército Popular vietnamita humilló a la mayor fuerza aérea del mundo, tras derribar 81 aviones, 34 de ellos B-52, considerado hasta ese momento el arma letal e imbatible de la aviación yanqui.

Unos tres mil vietnamitas sacrificaron sus vidas en la defensa de una Hanoi convertida en escombros, sin escuelas, hospitales, fábricas, electricidad o acueductos; ese fue el precio en la lucha por la conquista de la paz duradera que hoy se respira, sobre todo durante los eventos decembrinos y las fiestas del Tet.

A 45 años del genocidio ordenado por Nixon, Hanoi convirtió al mes de diciembre precisamente en momentos de encuentro de todos los vietnamitas sin discriminación religiosa: la Basílica San Josef y otros templos católicos de Hanoi constituyen el símbolo de ese encuentro fraternal de la sociedad hanoyense, reconocida por la Unesco, el 16 de julio de 1999, como Ciudad por la Paz.


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