Con Clío | Periplos

Alexander Torres Iriarte

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Desde los 28 años al Maestro le toca duro. En su periplo forzado, Simón Rodríguez aprende inglés en Jamaica. De allí se traslada a Baltimore, Estados Unidos. Del país norteño, el ahora Samuel Robinson viaja a Europa, lugar de reencuentro con Simón Bolívar. Era 1804. En París presenciaron juntos la coronación de Napoleón como emperador de Francia.

Es también el momento de Italia. El juramento del 15 de agosto de 1805 es un importante documento que certifica simbólicamente la responsabilidad histórica que asumió el mantuano caraqueño con la situación americana de entonces y denota, asimismo, la admiración y respeto que tuvo el futuro Libertador sobre Simón Rodríguez. Ambos simones, luego de conversar apasionadamente sobre las bondades y defectos de historia romana, el estadista germinal se puso de pie ante su ductor y expresó su inmortal compromiso.

Después de 20 años en Europa, Rodríguez regresó al continente americano, donde se colocó a las órdenes del Hombre de las dificultades, quien lo nombró Director e Inspector General de Instrucción Pública en Lima, pero al poco tiempo renunció.

Desde la localidad de Pativilca, Perú, el 19 de enero de 1824, El Libertador ya le había escrito a su antiguo preceptor una de las cartas más hermosas donde le agradece haberlo separado mentalmente del colonialismo. Esta misiva se ha tenido como la confirmación de que Rodríguez fue el formador por excelencia del Hombre grande de América. También había sido Rodríguez director de la Educación Pública, Ciencias, Artes Físicas y Matemáticas y director de Minas, Agricultura y Vías Públicas de Bolivia, respectivamente. Rodríguez persiste con sus escuelas-talleres, pero por diferencias con Antonio José de Sucre, ese difícil año de 1826, abandona esos cargos. Ya su huella se dejará sentir en Perú, Chile y Ecuador.

Entre sus obras se encuentran: Reflexiones sobre los defectos que vician la escuela de primeras letras en Caracas y medios de lograr su reforma por un nuevo establecimiento; Representación al Ayuntamiento; Sociedades americanas en 1828, cómo serán y cómo podrían ser en los siglos venideros; El libertador del Mediodía de América y sus compañeros de armas, defendidos por un amigo de la causa social: Observaciones sobre el terreno de Vincocaya con respecto a la empresa de desviar el curso natural de sus aguas y conducirlas por el río Zumbai al de Arequipa; Sociedades americanas en 1828, cómo serán y cómo podrían ser en los siglos venideros [Luces y virtudes sociales] (Concepción, Imprenta del Instituto); Partidos (11 artículos); Crítica de las providencias del gobierno (Lima, Imprenta del Comercio); Extracto sucinto de mi Obra sobre la Educación Republicana (3 artículos) (Bogotá, El Neo Granadino); y Consejos de amigo dados al Colegio de Latacunga.


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