Descalabro

Néstor Rivero

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El Consejo Nacional Electoral está convocando, para hoy, una jornada preparatoria a las elecciones constituyentes del 30 de este mismo mes de julio. El simulacro es una importante actividad de entrenamiento, tal como acostumbra el organismo cada vez que se da una magna cita comicial en el país.

Entretanto, factores de la oposición anuncian su evento o plebiscito, irresponsable convocatoria de propósito desestabilizador, supuestamente para recabar la opinión del pueblo respecto al Gobierno Bolivariano. Y cuya supuesta legitimidad la daría el club de los pocos expresidentes latinoamericanos que operan igual que Luis Almagro en la OEA, como peones del Departamento de Estado cada vez que en un país suramericano y caribeño emerge un liderazgo, un Gobierno y una fuerza popular que construyen con decoro la soberanía económica y política de su nación.

Además de negarse a un árbitro nacional, en un llamado a plebiscito que contradice a la Constitución, la oposición desestabilizadora emplaza a sus seguidores a participar en un montaje de consulta sin padrón, ni fidedigno ni inseguro: no hay listas simplemente. Y tampoco quisieron pedir un mínimo apoyo técnico al CNE, como sí hicieron cada vez que realizaron elecciones internas. El CNE seguramente habría brindado apoyo si se ajustaban al procedimiento constitucional.

De descalabro en descalabro, entre trancazos y fracasos y con una estrategia cruel e inútil que ha dejado más de 90 fallecidos, la alta jefatura opositora marcha hacia el precipicio sin percatarse de que dilapida el amplio caudal político que tuvo en diciembre del 2015. Odios, ambiciones y un irrefrenable afán por mostrarse cada cual, como el más eficiente peón civil del Comando Sur, les hace perder la sindéresis.

En el tránsito de un aparato económico rentista hacia otro de soberanía y soporte productivo real, la mayoría del país se sobrepone a sus dificultades y a las amenazas foráneas e internas, asegurando la paz con el proceso constituyente.