El destello solar de Alejandro Otero

Suma más de 700 obras de arte e impresionantes obras públicas que funden el arte y la arquitectura

Cuando Alejandro Otero llegó a la Escuela de Artes Plásticas y Artes Aplicadas de Caracas, su entusiasmo no sabía por dónde empezar. “Hice un primer esbozo de dibujo, pero me quedé allí. Me acerqué con la paleta a uno de mis vecinos y le pregunté: “¿Con cuál de estos colores pintas tú el cielo?”.

El muchacho venía entusiasmado de Upata para estudiar pintura, sin embargo sentía que su admiración por el arte desde niño, no encajaba con el de sus cuadros, para él, el resultado era “insípido y chato”. Se le hizo necesario un vuelco en su sensibilidad que logró definitivamente volviendo a Upata, a la “casita de la laguna” milagrosamente intacta y con los recuerdos de infancia en su lugar: Espejo, Delta, Aguja, Torre, Estructura y Abra detrás de lo “Solar”, nombran sus piezas voluminosas metálicas de marcada presencia urbana, en donde la ciencia y el arte llevan a cabo un metafórico diálogo entre el viento, el agua y la luz.

Sin embargo la pintura venció con la serie Cafeteras bajo la influencia de Picasso y que lo inician además en la naturaleza muerta. Va acercándose a la madurez pictórica con Coloritmos por los años 50´, cuando lo vertiginoso le azota lo real, representa a Venezuela en la XXVIII Bienal de Venecia; obtiene el Premio Nacional de Pintura por su obra Coloritmo N.° 35 y se desempeña por breve tiempo como coordinador del Museo de Bellas Artes.

Mural V, 1953. Completa cinco paneles en aluminio sobre mosaicos, en la Concha Acústica “José Ángel Lamas”. Bello Monte, Caracas.

El lenguaje artístico de Otero es acompasado con sus papeles biográficos. Profusa es la vivencia del guayanés. Destacadísima la posición crítica que asume ante el arte abstracto venezolano del siglo XXI, con sus libros, La desaparición de las metrópolis creadoras, Arte norteamericano: ningún aporte sustancial, Creadores de los noventa, Del arte como hecho cultural, y El hastío de las formas.

Mientras tanto su enorme imaginación poética se materializa en aquellas obras mencionadas, inspiradas en sus situaciones por Upata. De su escultura Delta solar, Otero ha dicho, que son “obras capaces de comunicarnos con el ritmo de la noche y el paso del sol, obras para la brisa que acaricia el planeta y que, cuando se enfurece en conjunción con la luz, nos pone en metafórico contacto con la tremenda realidad de la energía, que da signo a estos tiempos”.

La mutante naturaleza de Alejandro Otero ha pisado y se ha quedado en distintas tierras, más allá de las nuestras, Italia, Estados Unidos y Colombia, disfrutan de un arte funcional. Lugares que sinceramente, para el artista “no dan a esas esculturas lo que les da la luz de Guayana. Creo que existe una relación de raíz que hace que aquí, en nuestro país, funcionen mejor”.

De distintos modos sacudió los cimientos de las artes plásticas venezolanas: “He vivido por los ojos y eso solo se tornó abarcante”.
_________________
*Biografía Mínima

Alejandro Otero, pintor, escritor y escultor guayanés, nació en una casa rural de “El Manteco”, que él recuerda como la “casa de balcón”, el 7 de marzo de 1921.

Por 1938, una exposición en Caracas en la Escuela de Artes Plásticas de La Pastora, lo inicia como potencial pintor y con los años, entre viajes a París, Milán y Nueva York adquiere lo necesario en materia arquitectónica y científica para enfrentar el arte con una visión única.

Entre los años 70 y 80 consolida su lenguaje artístico para legarnos el arte y la tecnología como fuente de energía y estética con sentido, antes de su muerte el 13 de agosto de 1990.
_________________

Abra Solar

Creada en 1982, esta imponente estructura de metal y aluminio representó a Venezuela en la Bienal de Venecia del mismo año. Un año después fue colocada en la Plaza Venezuela y se integró armoniosamente al espacio convirtiéndose en un hito visual de los caraqueños.

Rotor.
Aluminio anonizado plata. 5.5 x 1 M. 1968.

Dos cacerolas, de 1942.
Simples líneas inspiradas en el arte de Pablo Picasso, van a ser definitivas en el trazo artístico de Otero, catalogado como “eterna inmovilidad”.

FRANCIS COVA / CIUDAD CCS/BIEN RESUELTO

Únase a la conversación