Deyna ejerce la diplomacia de los goles

La FIFA la designó nuevamente embajadora, ahora para el Mundial de Rusia con el fin de promocionar al fútbol femenino

Venezuela no logró clasificarse para la Copa Mundial de Fútbol que desde mañana tendrá escenario en Rusia, pero una venezolana participará en la cita deportiva, la aragüeña Deyna Castellanos quien fue designada embajadora de la FIFA (Federación Internacional de Fútbo Asociado) para esa competencia, como representante del fútbol femenino al cual contribuirá a promocionar con el fin de aumentar la práctica de esa disciplina entre la mujeres.

Se trata de la segunda misión que cumplirá Deyna en la diplomacia del fútbol, ya que igual rol desempeñó en el Campeonato Suramericano femenino sub-17 que en marzo de este año fue celebrado en San Juan, Argentina, desiganciones que se ha ganado gracias a su buen desempeño, conducta y capacidad como goleadora, suma 45 tantos con la camiseta de Venezuela en competencias internacionales.

La deportista maracayera es una de las futbolistas más sobresalientes en el continente y el mundo, con dos participaciones en mundiales sub-17 (Costa Rica-2014 y Jordania-2016).

No obstante su corta edad, nació el 18 de abril de 1999, ha cumplido un gran recorrido en el fútbol internacional, un deporte que comenzó a practicar cuando apenas contaba con cinco años, en el que ha recibido importantes reconocimientos y nominaciones.

En 2012 fue llamada por primera vez a la selección nacional, con apenas 13 años, y al año siguiente integró el equipo que acudió al Campeonato Suramericano Sub-17 en Asunción, Paraguay, en el que anotó dos goles y, de paso, se trajeron el título, convirtiéndose en la primera selección venezolana que gana una competencia avalada por la Confederación Suramericana de Fútbol (Conmebol).

Con ese triunfo clasificaron al Mundial de la categoría de 2014, en Costa Rica, donde Venezuela terminó en el cuarto lugar y Deyna compartió el título como goleadora (6 tantos) del torneo con la también venezolana Gabriela García.

En 2013 igualmente estuvo con la selección en los Juegos Bolivarianos, celebrados en Perú. Allí el combinado se adjudicó la medalla de plata y la atacante consiguió marcar tres goles.

Además del Mundial de Costa Rica, en 2014 acudió a los Juegos Olímpicos de la Juventud, celebrados en Nankín, China, convirtiéndose en la goleadora de la cita, con siete, y el equipo obtuvo presea de plata. Además, en esa temporada también tuvo su bautizo con la selección adulta, en la Copa América.

En marzo de 2016, con mayor experiencia y aprendizaje, Deyna regresó al Suramericano Sub-17, en Cabudare (Lara), donde Venezuela revalidó el campeonato y ella se adjudicó el título como máxima artillera (12), asegurando su segunda participación en mundiales de esa división, en Jordania, donde las criollas volvieron a ubicarse en el cuarto peldaño de la tabla final y entre las goleadoras la aragüeña terminó empatada en el segundo lugar con la norcoreana Ri Hae Yon, ambas con cinco.

La madre de la deportista, Irene Naujenis, siempre la acompaña a los torneo con la selección nacional. En una ocasión recordó que la futbolista “de niña era muy inquieta, muy impulsiva y temeraria. No le tenía miedo a nada. Esa inquietud no hallaba yo cómo canalizarla. A pesar de que era tremenda, no era nada de maldad, tenía que mantenerla ocupada. Gracias a Dios apareció el fútbol en su vida, a partir de allí cambió un poco, es muy simpática, no le tiene miedo a ninguna entrevista, a expresarse, no le tiene miedo a las cámaras”.

Tampoco le teme a las grandes multitudes en los estadios, se sintió muy agradecida con las 40 mil personas que acudieron a la final del Suramericano en Cabudare.
Deyna hace algún tiempo nos señaló en entrevista que no fue el fútbol el que aplacó la inquietud que mostraba de niña: “Yo he dominado al fútbol. Se cómo medir las cosas, cuándo dejarlo para recuperarme, cuándo volver, pero sin duda alguna es parte de mí (…) Significa todo, pasión, entrega. Obviamente mi vida sin fútbol no sería como es ahorita y estoy agradecida por eso”.

Confesó que cuando corre con el balón siente “una relajación extrema, una zona de confort. El balón y yo que vamos rumbo a la portería y que será gol”, aunque no la preocupa el temor a fallar: “Cuando uno falla aprende a levantarse, yo me levanto y eso me ayuda mucho”.

En el campo la distingue el número 9. “Si lo sumas dos veces da 18 y esta cifra es importante para mí”, su cumple años, en abril.

Estudia Comunicación Social en la Universidad Estadal de Florida, donde juega como delantera. “Me gustan las redes sociales, estar en la televisión, entrevistar a grandes deportistas”. No obstante, sus proyectos están encaminados a continuar jugando fútbol, y hacerlo profesionalmente en Europa.

“Gracias a Dios (Deyna) tiene su norte claro, y sabe que si no estudia no puede ser un ser humano completo”, señala su madre.

El año pasado se convirtió en la finalista más joven en el premio The Best que otorga la FIFA a la mejor jugadora de la temporda, aunque no lo obtuvo, como tampoco el Puzkás al mejor gol (incluidos ambos géneros), para el que fue nominada e igualmente se metió entre los tres finales con el tanto contra Camerún en el Mundial de Jordania, un tiro desde la mitad del campo, a los 94 minutos.

También es la primera en optar el mismo año a ambos premios. “Esto es realmente maravilloso, porque poder estar nominada tanto para The Best como para el Puskás es algo increíble”, señaló entonces.

Allí alternó con las máximas figuras del fútbol mundial que acudieron a la gala de la FIFA y que igualmente estuvieron postuladas, como el portugués Cristiano Ronaldo y el argentino Lionel Messi. Ahora los verá en las canchas de Rusia.

JUAN CERMEÑO / CIUDAD CCS

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