División de clases EEUU (2016)

En el corazón de Manhattan, para entender la brecha entre los más ricos y los más pobres solo hay que cruzar la calle

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El realizador Marc Levin retrata en su documental Class Divide (División de clase) la marcada brecha que separa a ricos y pobres en la zona de West Chelsea, en Nueva York. Una brecha gigante en recursos, pero minúscula en distancia.

West Chelsea fue tradicionalmente un sector industrial habitado por obreros. A mediados del siglo XX su fama como zona de pobreza se incrementó, pero gracias a la reciente construcción de un parque urbano en unas vías férreas abandonadas, el sector se convirtió en un atractivo turístico de la Gran Manzana y esto derivó en un auge inmobiliario que ahora la convierte en la zona de moda de Nueva York adonde se están mudando ricos y famosos.

La convivencia –o no convivencia– entre los antiguos habitantes de West Chelsea, muchos de los cuales viven bajo el límite de pobreza, y sus nuevos vecinos, propietarios de apartamentos de máximo lujo, son el tema de este filme.

Especialmente, Class Divide se enfoca en los bloques de apartamentos Elliott-Chelsea, una barriada tan antigua como empobrecida, que está justo al frente del colegio Avenues, fundado en 2012 y donde estudian los jóvenes más ricos de la ciudad.

Los jóvenes de ambas comunidades, aunque están separados solo por una calle, jamás han cruzado una palabra y se temen los unos a los otros. Es así como el documental explora las distancias físicas y símbólicas que separan a los jóvenes de tan distintas clases sociales. Es una película sobre la otredad y sobre el miedo al semejante basado en prejuicios.

En Elliott-Chelsea lamentan el asesinato de un joven que andaba inmerso en pandillas, pero que, al mismo tiempo, era querido por la comunidad. En Avenues lloran por el suicidio de un compañero de familia acaudalada que por sentirse incomprendido se quitó la vida durante las vacaciones.

Rosa, una niña de ocho años de Elliott-Chelsea, hija de indocumentados, sueña con estudiar algún día en Avenues y ser geóloga. En Avenues, Isabella dice que nunca camina por el otro lado de la calle porque le aterrorizan las personas que allí viven.

Sin un discurso sensacionalista, Class Divide habla de esa otra cara de EEUU: la de los pobres y de los excluidos que rara vez aparecen en los grandes medios y que deben vivir cara a cara junto a sus opresores. Es la opulencia que se exhibe ante sus intentos de sobrevivencia.

La gente de los bloques de Elliott-Chelsea lo tienen claro: los prejuicios contra ellos son clasistas, y el auge del “progreso” en su zona no descansará hasta echarlos del paisaje que se afea con su presencia. Un relato desesperanzador, pero también de resistencia.

El documental, que es el tercero de una trilogía realizada por Levin, está disponible para ser visto en YouTube.

REDACCIÓN ROSA RAYDÁN


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